Mujer y precariedad laboral, un vínculo indisoluble

Mujer y precariedad laboral, un vínculo       indisoluble

Las trabajadoras copan tres de cada cuatro empleos a tiempo parcial de la región y los contratos más marcados por la temporalidad La riojanas han ganado protagonismo en el mercado de trabajo a costa de la desigualdad

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ GALINDO

logroño. Trabajos más precarios y salarios más bajos. Esas son las dos maldiciones que caen sobre el empleo femenino en La Rioja, a pesar de que las mujeres hayan ganado peso en el mercado de trabajo a lo largo de la última década.

La tasa de ocupación femenina ha pasado del 44,7% al 45,6%, mientras que la de los hombres ha retrocedido del 63,7% al 58,9%. Y, asimismo, la afiliación a la Seguridad Social prácticamente ha alcanzado el equilibrio, pese a que el autoempleo sigue siendo una asignatura pendiente, al quedarse la ratio en el 34,5%. Sin embargo, las mujeres han ganado este mayor protagonismo laboral a costa, entre otros factores, del empleo a tiempo parcial, directamente relacionado con la fragilidad y la inestabilidad. En concreto, tres de cada cuatro ocupados riojanos bajo esta modalidad de jornada son féminas. Y, además, al estar empleadas de forma mayoritaria en los sectores con las condiciones retributivas más limitadas, caso de los servicios (el único en el que superan a los varones), sus salarios son más bajos que los de los hombres, a razón de 5.771 euros al año (4.708 euros, según las estimaciones que los técnicos de Hacienda asociados a Gestha publicaron ayer). Una brecha que se prolonga en el momento de la jubilación: la pensión media de las riojanas es 411,2 euros inferior a la nómina que cobran los varones mensualmente.

Estos son algunos de los múltiples datos que se extraen del INE y del Ministerio de Empleo y Seguridad Social (los principales resultados se pueden consultar en las gráficas que ilustran esta información), que confirman la relación indisoluble que persiste entre las mujeres y la precariedad laboral. De hecho, las riojanas sólo superan a los hombres en las contrataciones más marcadas por la temporalidad, caso de las de interinidad, donde firman el 75% de los contratos sellados. Con carácter general, las mujeres son menos contratadas que los hombres (el año pasado suscribieron casi 21.000 acuerdos de trabajo menos que los varones) y sus periodos de permanencia en el desempleo son mayores que los del colectivo masculino. Así, representan al 64,4% de los parados de larga duración (más de un año sin lograr emplearse) de La Rioja.

En este sentido, la tasa de paro femenina se sitúa en el 13,9%, más de cuatro puntos por encima del registro masculino (9,5%). Se trata de una ratio inferior a la media nacional (18,4%), que posiciona a La Rioja dentro del escalafón autonómico como la quinta región con menos mujeres paradas. Sólo mejoran el dato riojano las regiones limítrofes -País Vasco (10,6%) y Navarra (11,7%)-, además de Baleares (11,2%) y de Cataluña (13,5%).

Por otro lado, la tasa de actividad de las mujeres riojanas (resultante de sumar las que trabajan y las que están desempleadas) sigue por debajo de la que arrojan los hombres: 53% frente al 61,1%. Y eso que a lo largo de la última década, coincidiendo con la crisis, la ratio femenina creció el 5%, mientras que la masculina se contrajo el 12,2%. Por su parte, la tasa de ocupación femenina (atiende sólo a la cifra de riojanas que tienen un empleo) se estancó en el último año (45,6% frente al 46,6% del 2016), mientras que la masculina subió ligeramente (58,9% frente al 58,4%).

La menor contratación, el mayor tiempo de permanencia en el desempleo y el superior porcentaje de trabajo a tiempo parcial tiene consecuencias salariales evidentes, de forma que la brecha económica entre hombres y mujeres alcanza el 23,5% en La Rioja, casi un punto por encima de la media nacional (22,9%). En la comparativa nacional, La Rioja ocupa una posición intermedia dentro de la tabla y esa horquilla que separa a hombres y mujeres es menor que la que arrojan Navarra (28,4%) y el País Vasco (24,3%). La mayor diferencia retributiva por género se detecta en Cantabria (28,9%) y la menor en Canarias (14,3%).

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