«Estaba muerto de miedo porque todo podía complicarse»

Leo Muñoz perdió hace cinco años su empleo de aparejador y la fotografía (su afición) se convirtió en su modo de vida desde entonces

MARÍA FÉLEZ CALAHORRA.

En verano del 2012 Leo Muñoz se quedó en el paro. Trabajaba de delineante, el sector de la construcción fue el más golpeado por la crisis y su profesión también lo notó. Estuvo seis meses cobrando el paro y dándole vueltas a la cabeza. Su afición era la fotografía, sabía que lo hacía bien y estaba dispuesto a intentarlo. Un compañero suyo de la asociación de fotografía de Calahorra estaba en la misma situación y decidieron asociarse y montar un estudio fotográfico.

«Pedí el resto del paro y lo invirtí en el negocio, estaba muerto de miedo porque mi mujer también se había quedado en el paro y la situación podía complicarse mucho», cuenta. Pero su afición fue su salvación. «No pudimos acogernos a las ayudas de jóvenes emprendedores», recuerda con humor, «pero teníamos tantas ganas como ellos», recuerda.

El comienzo no fue fácil. «Es un trabajo de temporada, tienes unos meses de mucho trabajo pero hay otros que no y tienes que seguir pagando todas las facturas», cuenta. Además, entonces había siete fotografos en Calahorra. «Ahora sólo estamos dos y eso también se nota», explica. También es imprescindible darse a conocer. «Aún hay mucha gente que piensa que esto es sólo una afición», dice, pero la fotografía fue su segunda oportunidad.

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