Casi la mitad de las riojanas que abortó reconoce no usar métodos anticonceptivos

Casi la mitad de las riojanas que abortó reconoce no usar métodos anticonceptivosGráfico

Veinticuatro de las 52 chicas de menos de 20 años que optaron por interrumpir su embarazo de forma voluntaria no habían utilizado protección

Maite Mayayo
MAITE MAYAYOLogroño

Casi la mitad de las mujeres riojanas que abortaron de forma voluntaria en el 2016 (último año del que existen datos oficiales del Ministerio de Sanidad) reconoció que no había utilizado medios anticonceptivos. Es una confesión que se antoja sorprendente en el actual modelo social dominado por la sobreinformación y accesibilidad universal, pero, contra todo pronóstico, la situación se replica en las chicas que no llegan a los 20 años, un colectivo en el que, además, la interrupción voluntaria del embarazo ha crecido el 30% en un solo año.

El número de féminas que decidió poner fin a su embarazo fue de 375 en el 2016. La cifra conlleva un repunte de 24 casos sobre el año anterior, si bien queda muy lejos del pico de 597 registrado en el 2008. En una visión panorámica, La Rioja se ha movido en el entorno del medio millar de abortos voluntarios, y sólo a partir del 2011 comienza el descenso hasta los actuales 375. Si acudimos a la comparación por territorios, La Rioja se presenta como la comunidad autónoma con la tasa más baja por mil mujeres de entre 15 y 44 años (6,04% frente al 10,36% nacional).

Intervenciones yp erfiles

La estadística que cada año confecciona el Ministerio de Sanidad es tan exhaustiva que permite ofrecer una radiografía al detalle de estas intervenciones y el perfil y condiciones de la mujer. De esta manera se sabe que son minoría los casos que derivan en un aborto como consecuencia de que exista grave riesgo para la salud de la embarazada (77) o por graves anomalías del feto y por incompatibilidad con la vida (27). Una abrumadora mayoría (271 casos o lo que es lo mismo tres de cada cuatro) se acoge a la posibilidad contemplada en la ley de que sea la propia mujer (mayor de edad) quien solicite la intervención sin justificación aparente dentro de las primeras 14 semanas (a esta opción se apuntaron, también, 42 de las 52 menores de 19 años que abortaron en La Rioja, aunque aquí la ley exige el consentimiento paterno).

Los datos corroboran una vez más la preponderancia de las clínicas privadas en este contexto: 343 de las 375 gestantes que decidieron dar el paso de forma voluntaria acudieron a centros extrahospitalarios privados (por cierto, todas las menores de 20 años) mientras que sólo 26 se sirvieron de la red sanitaria pública.

Ocho semanas

Cuando las embarazadas riojanas llegan a las clínicas y hospitales, los abortos practicados se realizan dentro de las 8 primeras semanas (117 casos) y entre la semana 9 y 14 (164). La estadística refleja también el caso de un par de mujeres a las que se les practicó la intervención con más de 23 semanas y otras 32 con hasta 22 semanas (en el colectivo de chicas que frisa la veintena, figuran cuatro en esta última situación).

Los recuentos del Ministerio de Sanidad desvelan, además, que 174 féminas (el 53%) hubieran sido madres primerizas de haber prosperado la gestación -es significativa la banda de 20 a 29 años, en la que 84 jóvenes era la primera vez que estaban embarazadas-.

Y otro apunte: un abultado porcentaje (el 70%) de las mujeres se sometía por primera vez a este tipo de intervención (264 de 375). No obstante, los datos revelan un par de singularidades: tres mujeres se sometieron en el 2016 a su quinto aborto voluntario y otras seis contabilizaron su tercero. En general, la mujer vivía en pareja (38%). Y en cuanto su situación laboral, la mitad trabajaba por cuenta ajena (54%) y una de cada cinco (18,6%) estaba en paro; y en cuanto a educación, el 60% había cursado ESO, Bachillerato o similares.

Espinoso asunto es el de los métodos de anticoncepción porque esta minuciosa estadística pone sobre la mesa que casi la mitad de las riojanas que abortó reconocía no utilizarlos y otra veintena se había fiado de fórmulas naturales (como el Ogino). Y entre las que sí los emplearon, el de barrera (preservativo) fue el más popular (un centenar).

Entre el colectivo femenino más joven sucedió prácticamente lo mismo: de las 52 chicas de hasta 19 años que interrumpieron su gestación, 23 admitieron no poner medios, 1 se encomendó a los métodos naturales y 19 recurrieron a sistemas de barrera. Con respecto al grupo que roza la veintena de años hay que apuntar dos consideraciones: por un lado, de todas las féminas que abortaron en el 2016, el 13,8% no llegó a los veinte años (incluso se recogen dos casos de 14 años) y, por otro, se observa un aumento de casos respecto al 2015 (se ha pasó de 40 a 52 interrupciones del embarazo, el 30%). De estas 52 gestantes, 25 fueron intervenidas con menos de 8 semanas, otras veintitrés se encontraban entre la semana 9 y 14 y cuatro, entre la 15 y 22. Todas ellas acudieron a centros extrahospitalarios privados.

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