El misterio del alabastro

Aspecto que presentan las placas de alabastro que envuelven el tercer palacete, frente al Espolón. :: /Juan Marín
Aspecto que presentan las placas de alabastro que envuelven el tercer palacete, frente al Espolón. :: / Juan Marín

Un estudio de la Universidad de Zaragoza fijará cómo reparar la fachada del tercer palacete

Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

El Gobierno de La Rioja presenta fisuras. Literalmente. El tercer palacete, el edificio que se levanta junto a la sede del Ejecutivo e históricamente albergó el edificio central del Banco de Bilbao hasta que en el 2003 se levantó ahí la Consejería de Administración Pública, sufre desperfectos en su fachada. Las deficiencias son más que visibles en uno de los bloques más singulares frente al mismo Espolón de Logroño. Especialmente en las cara norte y oeste, las más expuestas. Un buen puñado de las placas de alabastro que 'forran' el exterior se han abombado e incluso en algunas zonas presentan roturas.

El deterioro no es nuevo. Como confirma el consejero del departamento que acoge el inmueble junto a la Secretaría General Técnica y que comparte espacio con la Dirección General de Justicia, la situación se detectó a partir del 2012 y ha ido solventándose con reparaciones puntuales o reponiendo las losetas en peor estado. La actuación, sin embargo, no ha impedido que se reproduzcan los jirones debido a las propias condiciones del material con que está revestido el inmueble. «El alabastro, que fue la opción que se empleó en su momento por su capacidad para regular la temperatura o aprovechar la luz natural, está respondiendo mal a los cambios meteorológicos bruscos», explica Alfonso Domínguez para garantizar que la coyuntura no implica riesgo alguno para la seguridad. «Se trata de un material que estuvo muy en boga en su momento y con evidentes bondades en cuanto a eficiencia energética aunque, no sabemos por qué, aquí está generando problemas», apostilla el consejero.

Para resolver el 'misterio', el Gobierno regional ha recurrido a la Universidad de Zaragoza. Allí trabajan algunos de los mayores especialistas a nivel mundial en este tipo de piedra traslúcida, a los que se ha encargado un estudio en profundidad. «En función de las conclusiones, adoptaremos las medidas oportunas», adelanta Domínguez para explicar también que las placas defectuosas no se sustituirán hasta saber si son precisas medidas de carácter estructural. La 'piel' de alabastro que cubre el edificio fue precisamente la alternativa elegida tras la polémica que rodeó el proyecto adjudicado en 1998 a los arquitectos burgaleses Sainz de Aja y Barrio y que recibió en principio el rechazo de Patrimonio por su impacto visual. Solventado el conflicto, las obras se adjudicaron por 2,8 millones de euros y concluyeron a finales del 2003.

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