Casi millar y medio de riojanos esperan un tratamiento eficaz contra el párkinson

La consejera María Martín, ayer en el CIBIR, flanqueada por los presidentes de la FEP y Arepak, en la I Jornada Profesional sobre la Enfermedad
de Parkinson.
/JUSTO RODRÍG UEZ
La consejera María Martín, ayer en el CIBIR, flanqueada por los presidentes de la FEP y Arepak, en la I Jornada Profesional sobre la Enfermedad de Parkinson. / JUSTO RODRÍG UEZ

El CIBIR acogió ayer las primeras jornadas profesionales nacionales sobre una enfermedad de la que se ignora casi todo

ROBERTO GONZÁLEZ LASTRA* RGLASTRA@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Doscientos años después de que el británico James Parkinson describiese la enfermedad, la ciencia aún desconoce casi todo sobre un mal que se ha convertido ya en la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras el alzheimer.

La mejora en los diagnósticos clínicos y el envejecimiento de la población han engordado las estimaciones de pacientes -cifras no existen- que calculan en 1.500 el número de afectados en La Rioja, unos 200.000 en España y 6 millones en el mundo. Todos ellos -y sus familiares- vuelven la vista hacia la comunidad científica y médica con el sueño de que a corto plazo logren el milagro. De momento, aunque con anuncios para el optimismo, no está próxima la meta de la carrera por dar con la cura o, al menos, un tratamiento que frene la evolución de una enfermedad de la que se desconocen incluso sus causas o factores.

De todo ello, de avances, terapias y esperanza, se habló ayer en el CIBIR (Centro de Investigación Biomédica de La Rioja), que acogió la I Jornada Profesional sobre Enfermedad de Parkinson, la primera en España, organizada por el Gobierno de La Rioja, Arepak (Asociación Riojana de Enfermos de Parkinson) y la FEP (Federación Española de Párkinson).

LA FRASE Lydia Álvarez-Erviti Investigadora del CIBIR «Soy optimista, en unos años será una enfermedad crónica con tratamiento, como una diabetes hoy»

«Hemos apostado por La Rioja porque aquí hay un centro de investigación muy importante con una gran actividad en la investigación de párkinson, el CIBIR, y porque uno de nuestros retos es impulsar un proyecto relacionado con el ámbito rural para la formación de médicos, enfermeras y farmacéuticos en esta enfermedad», explicaba el presidente de la FEP, Leopoldo Cabrera, antes del arranque de una sesión que fue inaugurada por María Martín. «Tenemos la suerte de tener en La Rioja una asociación como ésta y los grandes profesionales que desde el CIBIR y desde el Hospital San Pedro están trabajando para combatir el párkinson», destacó la consejera de Salud antes de ceder el protagonismo al ramillete de especialistas que intervinieron ayer en la jornada, como María Rosario Luquin, directora del departamento de Neurología de la Clínica de Navarra; Gurutz Linazasoro, director del programa de Terapias Avanzadas en párkinson y alzhéimer de Quirón Salud-Policlínica Guipúzcoa; Silvia López, especialista del Área de Neurología del Servicio Riojano de Salud; o Lydia Álvarez-Erviti, investigadora principal de la Unidad de Neurobiología Molecular del CIBIR.

«Yo sí sería optimista en el sentido de que el párkinson pueda en 10 o 15 años convertirse en una enfermedad crónica, como una diabetes o una hipertensión. Se está trabajando mucho en ello y en la búsqueda de biomarcadores para el diagnóstico precoz», explicó Álvarez-Erviti en declaraciones a Diario LA RIOJA.

Con más cautela ante los primeros ensayos clínicos de lo que podría ser una especie de vacunación y cura de la enfermedad, la investigadora del CIBIR aclaró que «en la actualidad hay dos líneas de investigación: una que buscaría reemplazar las células dañadas, que comenzó hace 20 o 25 años, y que serviría para no tener que utilizar la medicación pero que no curaría; y otra, que persigue parar o ralentizar la progresión de la enfermedad y que el paciente siga con la medicación que sirve para controlar los primeros síntomas motores». A esta doble vía se une también la de los estudios que buscan conocer los factores que provocan el párkinson, una línea importantísima, resalta, «porque conocer las causas abríría la vía para desarrollar fármacos eficaces».

Y en esa batalla está el CIBIR riojano, donde se desarrollan ahora mismo dos líneas de investigación, que la doctora Álvarez-Erviti trata de resumir con sencillez: «Una, orientada a conocer las causas de la enfermedad y las razones de que progrese; y la otra, orientada a la terapia génica». Una segunda línea que la investigadora se aviene a aclarar a los profanos: «Por entendernos, nuestros genes son el libro de instrucciones para construir las piezas, que son las proteínas. En el 10% de los pacientes hay fallos en ese libro de instrucciones, errores en el código, y lo que se intenta con la terapia génica es corregirlos para que la pieza se construya adecuadamente. En otros casos no hay error, pero se producen demasiadas piezas porque el sistema que tiene que destruir las que ya no funcionan no trabaja adecuadamente; en este caso la terapia génica trataría de disminuir el número de copias o, en caso de que sea una proteína que va a ayudar a una célula a funcionar mejor, aumentar las copias».

A la espera de nuevos avances, Álvarez-Erviti no olvida reivindicar la labor de su colectivo, ya que recuerda que «las investigaciones de los últimos años han provocado una mejora en la calidad de vida de los pacientes, ya que, además de nuevos fármacos, se han desarrollado objetos que les facilitan las tareas cotidianas -platos, vasos, cucharas- e incluso aplicaciones en el móvil».

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