El miembro del GAR acusado de robar a un grupo de narcos, único imputado que niega los hechos

Los acusados, custodiados por policías, en la sesión del juicio de ayer en la Audiencia Provincial. :: juan marín/
Los acusados, custodiados por policías, en la sesión del juicio de ayer en la Audiencia Provincial. :: juan marín

El agente de La Coruña se presenta como cabecilla del grupo y señala que 'fichó' a los demás imputados como equipo de seguridad por entre 10.000 y 12.000 euros

LUIS JAVIER RUIZ LOGROÑO.

José 'el Gallego' (A.I.A.), el guardia civil retirado residente en La Coruña, lo planeó todo. Suya fue la idea de simular la compra de un alijo de hachís para, durante el intercambio, dar «el palo» a los narcotraficantes y maximizar así sus beneficios. Pero él solo no podía hacerlo. No tenía contactos con proveedores y, sobre todo, no quería ir solo a por la droga. Necesitaba, aseguró ayer ante el tribunal, un equipo de seguridad en la operación. Y pensó en sus conocidos de Logroño, especialmente en J.A.F.L., con quien había compartido horas de trabajo en la Guardia Civil.

Él le facilitó el teléfono de un albañil de Logroño que a su vez conocía a un pequeño traficante, que a su vez conocía a unos proveedores del norte de Marruecos... Así, a preguntas del fiscal, A.I.A. describió cómo se fraguó una operación en la que, el gimnasio Santamaría de Logroño fue el lugar de encuentro y el punto de conexión de casi todos los imputados. Salvo J.M.A.R., el hostelero de Ibiza que explicó que fue captado para actuar como conductor, todos habían pasado en algún momento por el centro deportivo.

«Todos sabían de qué iba la operación», insistió el líder del grupo en una versión que, en boca del resto de los imputados (con la excepción de W.M.A., que negó todas las acusaciones), varió ligeramente: alguno reconoció que efectivamente sabía desde el primer momento que el objetivo era robar el hachís a los narcotraficantes; otros dijeron que se enteraron bien al llegar a Málaga, bien en el mismo momento en que salieron de la furgoneta al grito de «Guardia Civil». «Todo consistía en hacerse pasar por Guardia Civil» y completar el 'vuelco'.

De las declaraciones de los acusados que reconocieron los hechos -tres de los guardias civiles, el vigilante de seguridad y los dos empresarios- también se desprende que sólo el cabecilla tenía interés en el hachís y que él se encargaría de su posterior distribución. «Le dijimos que no queríamos saber nada de droga», defendió J.A.F.L. (guardia civil retirado de Logroño y amigo personal del líder del grupo), que, como el resto de imputados, reconoció que accedió a tomar parte de la operación a cambio de una compensación económica «de entre 10.000 y 12.000 euros» que recibiría una vez colocado el hachís.

Dos minutos «muy rápidos»

V.S.M., responsable del gimnasio, rebajó esa recompensa hasta los 8.000 euros. Además, todos negaron que durante el robo final golpearan a los traficantes. «Fueron dos minutos muy rápidos. Ellos colaboraron, cargamos la droga y nos marchamos».

El séptimo acusado, W.M.A., guardia civil en activo y detenido junto a los demás procesados en Casabermeja (Málaga), negó todas las imputaciones. No ofreció una versión alternativa de los hechos sino que, tras negarse a responder a las preguntas del Ministerio Fiscal, se limitó a responder con monosílabos a su letrado. No cometió los hechos que se le imputan; no conocía a parte de los acusados; no formó una banda organizada con ellos; no robó ni se hizo pasar por guardia civil el 10 de septiembre del 2016 en Marbella; no retuvo ilegalmente a los traficantes y no les agredió.

La sesión continuará hoy con la presencia de los imputados (los que reconocieron los hechos pidieron excusarse pero el tribunal lo denegó) si bien sus letrados, tras renunciar a todas las pruebas, podrán ausentarse.

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