Medio siglo siendo 'Pioneros'

Organizadores del evento de ayer junto con participantes en los talleres artísticos. :: justo rodríguez

La Fundación dio ayer el pistoletazo de salida a su cincuenta aniversario con música, arte y mucha solidaridad

REBECA BENÉS/J.E.

Trabajan con jóvenes para ofrecerles nuevas oportunidades a través de la educación, apuestan por métodos artísticos para fomentar su espíritu crítico y realizan excursiones para crear espacios de encuentro entre los adolescentes. Ellos son la Fundación Pioneros, una asociación que lleva desde 1968 trabajando por la transformación comunitaria con la idea de que educar es una responsabilidad de todos.

Tardeo Pionero es el nombre de la fiesta que realizaron ayer en la plaza de San Bartolomé de Logroño, un lugar donde se reunieron decenas de personas para comenzar con la celebración del cincuenta aniversario de la fundación. Talleres artísticos, música en vivo y capoeira fueron algunas de las actividades que se desarrollaron mientras el público disfrutaba del buen ambiente que desprendía la fiesta. Además, se ofreció comida y bebida a precios solidarios y simbólicos.

«Lo que queremos es enseñar al niño, joven o adolescente a amar la vida y ayudarles a que sean los protagonistas de sus propias vidas», explicó ayer la responsable del Departamento de Comunicación de la Fundación, Alejandra Sáenz. La gente con la que trabaja Pioneros se enfrenta a retos que están en continuo cambio: «la sociedad camina a pasos agigantados y no podemos ir por detrás», añadió Alejandra, por lo que «estamos enfocados a dar nuevas respuestas a las nuevas necesidades que se van creando».

Lo que comenzó como un movimiento gestionado por voluntarios e inspirado en el 'Mayo francés del 68', se ha convertido en una asociación con trabajadores profesionales que lleva medio siglo ayudando a adolescentes riojanos en riesgo de exclusión social. Fue Julián Rezola quien introdujo en Logroño la figura del «educador de calle», recordó Alejandra, al ver que «había muchos jóvenes en la calle que no trabajaban ni estudiaban».

En este medio siglo, la Fundación Pioneros también ha tenido momentos difíciles. El año pasado tuvo que cerrar el Centro de Formación, lo que supuso una pérdida tanto del equipo humano como del programa que realizaban. Pero no se dan por vencidos, y así lo demostraron ayer en la jornada de Tardeo Pionero aunando juventud, arte y diversidad. La Fundación demostró que está más viva que nunca.

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