«En medicina tendría que ser una jubilación voluntaria»

Miguel Aizpún, dermatólogo, mantiene su actividad en su consulta privada. :: alfredo iglesias/
Miguel Aizpún, dermatólogo, mantiene su actividad en su consulta privada. :: alfredo iglesias

El dermatólogo asemeja médicos con profesores para mostrar que son trabajos 'prorrogables' Miguel Aizpún Dermatólogo en activo

M. C. LOGROÑO.

Miguel Aizpún (72 años), especialista en Dermatología, es uno de los médicos más conocidos de la región y a pesar de que él ejerce su profesión en su consulta privada, también ha querido valorar la opción de prorrogar la jubilación en el sistema público más allá de los 65 años. «Sin ser un experto en el tema, en mi opinión no es lo mismo fijar la edad de jubilación en el caso de un obrero de la construcción, de una cadena de montaje o del campo, que en el caso de un profesor, un periodista o un médico, por poner un ejemplo», explica Aizpún.

Por eso, para él «en Medicina, creo que a los 65 años debería de ser una jubilación voluntaria para quien lo deseara». Desde su punto de vista, «los médicos que quisieran continuar y fueran profesionales válidos para el hospital, por su experiencia, su capacidad de trabajo, de enseñanza, etc., tendrían que poder continuar», destaca Aizpún.

Para contextualizar la situación, el dermatólogo pone un ejemplo con uno de los doctores con más renombre: «No me imagino que la dirección del Hospital Monte Sinaí de Nueva York hubiera jubilado al doctor Fuster a los 65 años. Y como él hay muchos casos no tan conocidos por la ciudadanía, pero muy válidos en nuestra sanidad pública», recalca.

A esa idea de no perder el conocimiento de los médicos veteranos por el hecho de cumplir 65 años, se une la realidad de falta de nuevos médicos para ocupar los puestos vacantes. Un aspecto, este último que también preocupa al dermatólogo riojano. «Se ha originado un déficit de médicos que irá a más hasta que se formen nuevos profesionales... y se tarda años», augura.

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