«Loyola de Palacio hubiera sido un azote contra la corrupción en el PP»

Emilio Sáenz-Francés. :: /
Emilio Sáenz-Francés. ::

El Congreso de los Diputados publica una obra de este riojano sobre la primera mujer ministra de Agricultura en España | Emilio Sáenz-Francés San Baldomero Historiador, profesor y autor de una biografía sobre Loyola de Palacio

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

El logroñés Emilio Sáenz-Francés San Baldomero, historiador y director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas (de la que también es profesor), acaba de publicar la biografía 'Loyola de Palacio. Por España y por Europa'. La obra, que glosa la trayectoria de la que fuera la primera mujer ministra de Agricultura en España y primera española en ostentar la vicepresidencia de la Comisión Europea, forma parte de una serie editada por el Congreso de los Diputados que repasa las vidas de grandes personajes del parlamentarismo español.

-¿Qué le atrae de la figura de la popular Loyola de Palacio?

-En el 2006 se cumplió el décimo aniversario del fallecimiento de Loyola de Palacio, por lo que el Congreso decidió hacer un merecidísimo homenaje a una de las políticas más importantes de la historia reciente de nuestro país y que además tenía una potentísima dimensión europea. Yo tuve la suerte de conocerle en persona por una amistad entre nuestras familias y se pensó en mí para poner en marcha este proyecto. Me ha hecho mucha ilusión llevar a cabo este libro porque supone acercarse a un personaje muy grande y que hubiera tenido muchas cosas que decir sobre lo que está ocurriendo en España en los últimos años.

«Ella respondería al separatismo catalán con la Constitución y los valores de la Transición»

-¿Cuál hubiera sido su actitud en el contexto nacional actual?

-Loyola hubiera sido un azote contra la corrupción, incluso el destapado en el seno de su propio partido (PP), contra las derivas radicales que se han visto en la política española y contra los populismos y nacionalismos.

-¿Qué pensaría del proceso independentista catalán?

-Ella tenía una imagen absolutamente moderna de lo que era España y debía ser España. Por tanto, hubiese vivido todo el proceso catalán con enorme tristeza. Su idea de España se basaba en dos principios: un orgullo tan sereno como profundo de ser española y la convicción de que España, por su historia y sus logros en el presente, es una de las grandes naciones del mundo en la actualidad. Loyola hubiera sido una voz de enorme potencia condenando los excesos del separatismo catalán y una de las voces que hubiese reclamado que España con muchísima serenidad, pero sin complejos, tuviese clara su identidad en torno a la Constitución y los valores de la Transición como medio para responder de una manera cívica y potente al desafío separatista.

-Del mismo modo, destacó su talante europeísta. No en vano, fue vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Transportes y Energía.

-Sí, era un personaje que consideraba que el futuro está en la UE. No sólo el nuestro, sino el de las grandes y venerables naciones europeas. Tenía una visión muy clara de que no debía de ser una Europa de quimeras, sino de realidades. Esto es, que Europa debía ser algo que los ciudadanos percibieran como útil, con resultados concretos y tangibles que mejorasen la vida de los europeos. Y ésa es la mejor manera de que los ciudadanos crean en Europa y se sumen al proyecto europeo.

-Por lo tanto, ¿cómo acogería el 'brexit'?

-Loyola hubiese criticado a ambas partes, tanto la deriva involucionista del Reino Unido por su incapacidad para digerir su propia historia reciente que le ha llevado al 'brexit', como a Europa por no haber conseguido mostrar a los británicos que la UE les facilita la vida.

-Loyola de Palacio destacó como una política precursora: fue la primera mujer que ocupó la cartera de Agricultura en España y la primera española en asumir la Vicepresidencia de la Comisión Europea.

-Era muy consciente de que en una sociedad moderna, las mujeres y los hombres tenían que tener una posición de absoluta igualdad y de oportunidades respecto de los puestos. Pero tampoco era una persona que creyese en cuotas, sino que era una persona de extraordinario talento y que creía muchísimo en el talento. Lo que es significativo es que en un momento en que todavía podían existir frenos para que las mujeres ocuparan cargos de responsabilidad política; ella, sin ningún otro apoyo más que su capacidad, consiguió llegar a lo más alto de la política española y europea, hasta el punto de que las responsabilidades que Loyola detenta en Europa se tienen que repartir entre tres personas cuando ella deja la Comisión.

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