La lotería del gas cae en Sotés

La primera teniente de alcalde de Sotés, Idoia García, posa ante las instalaciones de la planta de procesado./Pilar Hidalgo
La primera teniente de alcalde de Sotés, Idoia García, posa ante las instalaciones de la planta de procesado. / Pilar Hidalgo

La localidad saldó una cuantiosa deuda municipal y observa un futuro desahogado gracias a los ingresos que deja el yacimiento

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOSotés

La mañana transcurre plácida en Sotés, como en cualquier otro pueblo con 290 habitantes censados de La Rioja (la mayoría de los cuales vive aquí 'de quieto'). Ha venido el de los congelados y un goteo de mujeres se aproxima a la plaza a hacer la compra, media docena de hombres aguarda su turno para la médico en los bancos de los soportales de la Casa Consistorial y unos pocos se dejan caer por un bar cercano. Nada excepcional, pese a que Sotés no se trata de un municipio riojano cualquiera. Es el único en la región con un pozo activo (el 'Viura 1') para la producción y comercialización del gas natural que se extrae de su subsuelo y con la correspondiente planta de procesado. En la vecina localidad de Hornos de Moncalvillo se realizó otra prospección (la 'Viura3'), pero es mala productora y no funciona.

Sotés mantiene su vida de pueblo, pese a que desde hace más de un lustro observa su futuro con la tranquilidad de quien tiene las arcas satisfechas. En el 2010, el consorcio formado por Unión Fenosa Gas, Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi y Oil & Gas Skills confirmó la viabilidad comercial de este yacimiento de combustible.

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Aquel año el sino de Sotés viró. «Cuando nosotros comenzamos a gobernar en el 2011, el Ayuntamiento tenía una deuda de 300.000 euros. Si no hubiera sido por el dinero del gas nos hubiera resultado imposible pagarla», recuerda el alcalde 'popular' desde hace dos legislaturas, Antonio Rodríguez.

Y es que en el 2012 el Consistorio sotesino suscribió un acuerdo con Unión Fenosa Gas, socia mayoritaria del proyecto, según el cual la operadora debía abonar 250.000 euros por las licencias para construir los pozos e instalaciones necesarias y pagaría hasta enero del 2018 una renta anual de 36.000 euros en impuestos, agua y saneamiento y alquiler de un pabellón municipal. Rodríguez reconoce que a Sotés le ha tocado la lotería. «La deuda nos la quitamos en menos de dos años», evoca. Y el canon que ingresan puntualmente cada año lo han dedicado a «arreglar cosas».

Esto es, acondicionamiento de calles, restauración de las capillas, pinturas y la tarima de la parroquia de San Martín («que ha quedado para verla», recomienda el primer edil); y en tirar el frontón viejo, levantar otro y resguardarlo de las inclemencias meteorológicas con una cubierta de madera. «Ahora lo usamos para cualquier actividad», apostilla la primera teniente de alcalde, Idoia García. «A la hora de pedir al Gobierno de La Rioja subvenciones para mejorar algo no te importa tanto si el porcentaje que sufraga el municipio es mayor o menor, porque dispones de más dinero», apunta el regidor.

No en vano, la teniente de alcalde precisa que el gas constituye la principal fuente de ingresos para las arcas locales, seguido por el IBI. «Aquí carecemos de aprovechamientos de madera y caza», expone García, quien cifra el presupuesto municipal en unos 300.000 euros.

«Sin molestias»

Esta inyección monetaria aflora del subsuelo sin que, admiten, les ocasione molestias. «No nos enteramos de que están aquí porque la planta se ubica a más de un kilómetro del pueblo», sostiene García.

Aunque algunos vecinos sí que han sentido la presencia de la instalación de producción de hidrocarburo. Los terrenos donde se ubican la planta y la cata y por donde pasan los gasoductos fueron expropiados a varias décadas vista. «Al que le pilló se lo pagaron muy bien», confirma Juan Antonio Rodríguez, un lugareño. Además, tres personas de Sotés trabajan en la instalación, que da empleo a varios vecinos más de la zona.

Otros muchos se pueden llevar a partir de ahora un buen pellizco. La Ley de Hidrocarburos del 2015 determina que la promotora, una vez que el pasado julio consiguió el permiso definitivo para explotar el yacimiento durante 30 años, deberá comenzar a abonar un 1% de la producción anual a los propietarios de las fincas situadas en un radio de 1,5 kilómetros a la línea que une los dos pozos. En ese perímetro hay cerca de 4.000 parcelas de las jurisdicciones de Sotés, Hornos de Moncalvillo, Navarrete y Entrena. Además, establece que deberá pagar otro 4%, que se repartirán la Comunidad y las Corporaciones locales.

«No sabemos aún qué porcentaje se llevará el Gobierno de La Rioja y cuál los ayuntamientos. Estamos pendientes de una reunión con el presidente para ver esto», asegura el primer edil de Sotés.

A la espera de esta resolución permanece el alcalde de Hornos, Antonio Mayoral, con derecho a que su municipio acaricie también estos beneficios. En el caso de esta localidad, indica que sólo engrosaron sus arcas municipales por el combustible cuando abrieron la perforación de su término (la 'Viura 3').

Y mientras se concretan los réditos, en el bar de Sotés añoran los días en que se construía la planta de procesado y gentes con todos los acentos subían a comer. Ahora de la treintena de trabajadores que queda, sólo un par viene a tomar un café y de vez en cuando.

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