Listos para una Navidad delicada

Miembros de La Becada y de la Cocina Económica ya están organizando la Navidad. /Juan Marín
Miembros de La Becada y de la Cocina Económica ya están organizando la Navidad. / Juan Marín

La Cocina Económica prepara menús especiales y el CMA y el proyecto Alasca organizan karaoke, bingo...

MARÍA CASADO LOGROÑO

La Navidad no siempre es un momento de reencuentro familiar, de volver a ver a las amistades, de regalar más de lo habitual, de villancicos, de luces y colorido... No siempre. Para algunas personas son fechas especialmente sensibles y duras. Días que no se desean que lleguen y que cuando llegan se ansía que pasen lo más veloz posible. Y no porque haya mal ambiente en las celebraciones con la familia política... Más bien por la falta de hogar.

«Hace dos años que no sé de mi familia». Antonio, de 63 años y natural de Córdoba, accede a atender a Diario LA RIOJA, pero no le resulta sencillo hablar de cómo vive las navidades en 'soledad' familiar. Desde hace más de seis años su vida transcurre en las instalaciones del Proyecto Alasca, de índole municipal, gestionado por la Cocina Económica de Logroño. Recuerda que en vísperas de Reyes acude al karaoke organizado junto al Centro Municipal de Acogida (CMA); también admite que le hace ilusión el regalo que recibe a pie de cama en Reyes. Pero sus ojos se tornan taciturnos de nuevo cuando se trata de resumir sus sensaciones en Navidad.

Desde hace tres años, los miembros de La Becada se encargan de la cena de Nochebuena

«Es triste estar sin la familia»

Manuel, de 55 años, nacido en Sevilla, abstraído de lo que ocurre en la sala de talleres del CMA, lee 'Aterrizaje forzoso', de Thomas H Block. Amablemente se muestra a contar su historia. Criado en una familia muy humilde, su vida se mueve hoy en bicicleta, con sus pertenencias a bordo. Sus hijas, su nieto y su mujer viven en Francia. Él mientras tanto recorre media geografía española y francesa, hace algún trabajo... Y sigue moviéndose. Estos días su parada le ha llevado a Logroño, en Nochebuena espera estar en Zaragoza, en Nochevieja en Castellón y a principios de año en Francia. Hace tiempo que sabe lo que es vivir en la calle y por ende pasar solo la Navidad. «Es triste porque la familia está lejos. Aunque hay que tomarlo con filosofía», admite, mientras recuerda que antes le gustaban las navidades, y que a pesar de vivir en tierras francesas siempre ponía el belén con sus hijas. «Como dice un amigo, la Navidad la inventó el Corte Inglés», sonríe y vuelve a sumergirse en su 'Aterrizaje forzoso'.

A su lado, Francisco, de 56 años, natural de San Sebastián, pero riojano de adopción, casi ha perdido la cuenta del tiempo que lleva pasando estas fechas en el CMA. Apenas sonríe cuando se le pregunta por la Navidad. «Son días tristes, depresivos en mi caso. Ceno y me voy directo a la cama. Y digo a la cama, porque otra cosa es poder dormir», balbucea. Los regalos que les dan por Reyes, confiesa, le resultan indiferentes. «En realidad lo que estoy es deseando que pase la Navidad», concluye.

Pero estas fechas no pasan más rápidas que el resto del año y, como marca la tradición, también se celebran de forma diferente, tanto en Cocina Económica, como en Proyecto Alasca o en el Centro Municipal de Acogida. En el comedor social de la Cocina Económica, adonde acuden los usuarios de Alasca y del CMA, además de otras personas con necesidad y donde se preparan tupper para familias, viven jornadas de preparativos para las celebraciones próximas.

Uno de los días clave es Nochebuena. Desde hace tres años miembros de La Becada se encargan de adquirir, elaborar, servir y recoger dicha cena. «La idea surge de la hermandad entre ambas instituciones para liberar esa noche a nuestros empleados de comedor y que puedan preparar sus cenas familiares. Estamos muy agradecidos tanto a La Becada, como a las Hijas de la Caridad y a la Junta Directiva de nuestra entidad que participan en esta noche», reconoce el director gerente de la Cocina Económica de Logroño, Javier Porres.

A las ocho comienza la cena, cuyo menú suele ser sorpresa, aunque este año Virgilio Ochagavía, el cocinero de La Becada, lo adelanta: tartaletas de chaca y centollo, langostinos, pudin de cabracho, sopa de pescado, alcachofas con foie, bacalao a la riojana, fruta, dulces navideños... A su lado, su compañero de La Becada, Miguel Aguado, cuenta que tras la cena la música se alza con el protagonismo con la actuación de los joteros Marcos y Josemi, que cantan villancicos. Es una noche festiva, sin duda, «hay gente que no viene nunca y ese día se acerca a cenar», apunta Emilio Carreras, presidente de la entidad social. Aunque no es el único día diferente: en Navidad, Nochevieja o Año Nuevo, «también hay un menú especial y se pone otra vajilla», explica sor Cristina, Hija de la Caridad.

Normalidad en los servicios

En Proyecto Alasca y en el CMA se busca, en general, mantener la rutina. «Se trata de intentar que no cambien mucho las cosas por Navidad, para que los usuarios lo vean con normalidad. Además, se siguen prestando los servicios y la atención igual», subraya María José Baños, responsable de Prevención e Inserción Social del Ayuntamiento de Logroño.

Aun así, la Navidad también se hace presente. En estas fechas, por ejemplo, en el CMA están realizando un taller de adornos navideños para decorar el centro. En Alasca, la noche de Nochebuena y Nochevieja organizan un bingo con regalos. Una de las citas que más esperan todos es el karaoke de Reyes, que celebran juntos ambos proyectos en torno a la víspera de este festivo. También hay algunos obsequios y la música que más triunfa es la de estilo flamenco y las canciones populares.

Y, a pesar de todo, los Reyes Magos no se olvidan de ellos... A los pies de su cama les esperan detalles (ropa interior, gorros, polares...) que aunque no les devuelven a la familia, al menos, por un momento, les devuelven la ilusión infantil de abrir un regalo.

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