Los leones mudos de Alfaro

Las fieras intervenidas, un macho y una hembra, puestas a la venta en Internet. :: g.c./
Las fieras intervenidas, un macho y una hembra, puestas a la venta en Internet. :: g.c.

El dueño los puso a la venta en enero en Internet, después de que los animales hayan formado parte de la decoración del negocio desde hace décadas La Guardia Civil interviene en un restaurante alfareño dos felinos disecados

M. MAYAYO LOGROÑO.

Tranquilo. Ni se han escapado de un circo ni andan vagando por nuestras calles, como los jabalíes, en busca de una sabrosa presa. La pareja de leones que muestra la fotografía aparenta fiereza pero es pura fachada. El rey de la selva y su 'señora' hace mucho que están mudos. Llevan disecados al menos un siglo, según asegura su dueño. Seguro que algún día camparon por la sabana africana pero acabaron como codiciado trofeo de algún desaprensivo rifle. En Londres les convirtieron en lo que se ve, las manos más famosas de aquel momento les tocaron de esa inerte apariencia que ni es vida ni es muerte.

En fin, la pareja no se quedó en Londres. No conocemos su viaje pero el caso es que acabó en el restaurante San Roque de Alfaro en la década de los 80. Allí ha residido hasta que su propietario Juan Luis López decidió deshacerse de ellos y los puso a la venta en Internet hace poco más de un mes. No imaginó que el Seprona estaría al acecho y le ha intervenido ambas piezas porque no ha presentado la documentación requerida (el dueño asegura que lo hará en breve). La denuncia puede conllevar una multa de hasta 6.000 euros.

LOS HECHOS

uInternet
El Seprona detecta a principios de enero la venta en Internet de dos leones disecados.
uRestaurante de Alfaro
Los agentes acuden al local y el dueño no entrega la documentación, conforme al CITES.
uDenuncia
Por infracción de la Ley de Represión del Contrabando. Multa de hasta 6.000 euros.

Juan Luis López (30 años) ha vivido toda su vida con estas falsas fieras. Las compró su padre en los años 80 como decoración del negocio hostelero que regentaba en aquel momento. «Los adquirió a un anticuario y los colocó en el antiguo salón de banquetes», señala el hijo. No recuerda el dinero que pagó -aunque ahora tendrá que buscar la factura- pero sí se acuerda de que entonces también vinieron del Seprona a inspeccionar que los papeles estuvieran en regla. Entonces sí lo estaban.

Y es en este momento del relato cuando Juan Luis López suelta como si nada: «Estos leones son centenarios». A requerimiento de la periodista, se anima: «Yo los sitúo entre 1848 y 1877. No lo sé seguro. Pero lo que sí sé es que son de un famoso taxidermista de Londres. Se llamaba Rowland Ward. Estaba en Piccadilly, 167».

Toca el turno de la Wikipedia. Y sí, resulta que James Rowland Ward (1848-1912) fue un taxidermista británico y fundador de la firma Rowland Ward Limited de Piccadilly, Londres. La compañía tuvo renombre mundial por su trabajo de taxidermia en aves y trofeos de caza mayor. A su tienda en el 167 de Piccadilly, Londres, se la conocía como 'La jungla', y de ella salieron nuestros protagonistas. Los ricos y poderosos de la época victoriana desfilaron por la tienda y entre su clientela se contaba el joven Winston Churchill, Walter Rothschild, los reyes Edward VII y George V... La compañía tuvo una larguísima trayectoria y diversidad de negocios. El lado de la taxidermia se cerró hacia 1970.

Hecho el paréntesis histórico, volvamos a los leones alfareños.

La parejita vivió su apogeo entre 1992 y el 2002, vigilando multitudinarios banquetes de bodas, bautizos... todo en familia. «Durante años, los novios tuvieron la mesa de presidencia debajo de los leones», asegura Juan Luis. Y qué decir de las fotos de bodas, pocas rehusaron acompañarse de las fierecillas domadas.

La retirada

En el 2002 llegó el ostracismo. «Hubo obras en el restaurante y los quitamos. Los tiempos han cambiado, las sensibilidades... y a todo el mundo no le gusta verlos», justifica el propietario. Hace poco más de un mes y se ve que para deshacerse de ellos, decidió ponerlos a la venta en un conocido portal de Internet. El anuncio fue detectado en enero por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona).

Los agentes solicitaron al dueño la documentación que autoriza su lícita tenencia y/o justifica el origen de las especies, conforme al Convenio CITES (normativa sobre el comercio internacional de especies amenazadas). «Al no poder mostrarla, se intervienen los animales y se confecciona la denuncia por infracción administrativa de la Ley de Represión del Contrabando», informa la Guardia Civil, que añade que se enfrenta a una multa de hasta 6.000 euros. El alfareño denunciado aseguró a este periódico que dispone de un plazo legal para aportar la documentación y que así lo hará, desde la tranquilidad.

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