En Kosice por vocación

María Landaluce, junto a su hermano, en la ciudad de Kosice. :: m.l/
María Landaluce, junto a su hermano, en la ciudad de Kosice. :: m.l
Riojanos por el Mundo

María Landaluce | Logroñesa en Eslovaquia

MARTA HERMOSILLA/M.M.

Hace casi un año, esta riojana cogió sus maletas y decidió luchar por su futuro y por su vocación, la medicina. El destino elegido fue Kosice en Eslovaquia. Un lugar lejos de casa, a 2.596 kilómetros exactamente. Atrás dejó sus años en el Instituto Cosme García donde, mientras cursaba bachillerato, vivió los mejores años de su vida.

Cuando hizo la selectividad vio como su sueño parecía truncarse «ya que la nota de corte en España era muy alta», describe María Landaluce. «Mis opciones eran venirme a Eslovaquia a este programa internacional o abandonar y no estudiar medicina», recuerda; y como una valiente decidió empezar las clases en septiembre del año pasado.

«Cuando me llegó el mensaje de admisión de la universidad de Kosice no sabía si alegrarme o llorar». Ahora, María, se enorgullece de su elección y considera que es «la mejor decisión que he tomado en mi vida».

«Un año después, creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida»

Aún con todo, cuenta que los principios fueron duros y su vida dio un cambio de 180 grados: «Pasé de vivir con todas las comodidades de mi casa a tener que ser yo la que me gestione el día a día, desde la comida, la ropa, la limpieza...».

El frío y las pocas horas de luz en Kosice son algo habitual. Esto provoca que apenas haya vida en las calles de la ciudad, algo que verdaderamente echa de menos esta logroñesa: «Cuando vuelvo a España lo que más necesito es ver terrazas y bares llenos de gente. Me sigue sorprendiendo el silencio que hay en las calles de Eslovaquia».

Estudiar fuera del país le ha brindado la oportunidad de visitar países tan idílicos como la República Checa, Hungría o Austria entre otros... Además, le ha permitido conocer a gente de todas las partes del mundo y aprender y mejorar los idiomas. «Cada vez me defiendo más con el inglés ya que es la lengua de contacto con mis amigos y, en cuanto al eslovaco, solo sé decir cosas muy básicas».

Aunque la vitalidad de Eslovaquia sea muy diferente a la que estamos acostumbrados en España, en los planes de María Landaluce no está una vuelta inmediata a nuestro país. Si bien es cierto que no descarta acabar la carrera en otro continente ya que para ella esta experiencia le está preparando «para ser capaz de trabajar en cualquier parte del mundo sin que me resulte un problema estar lejos de mi casa».

Pero de todas las cosas, lo que más añora esta riojana son sus amigos y familiares y comenta, entre risas, que en especial «echo en falta la paciencia de mi madre durante las semanas de exámenes».

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