«La Justicia no entiende el dolor de los hijos de las víctimas de malos tratos»

Silvia Valiente, en el Centro Asesor de la Mujer. :: díaz uriel
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Silvia Valiente, en el Centro Asesor de la Mujer. :: díaz uriel

«Mi sensación particular es que, en ocasiones, pesa más el derecho del padre que el interés superior del menor», afirma Valiente Silvia Valiente Trabajadora social en el Centro Asesor de la Mujer

MAITE MAYAYO LOGROÑO.

Asegura la trabajadora social Silvia Valiente que hasta el 2015 fueron invisibles. A partir de ese año se les reconoció como víctimas. Pero sólo eso. Nada más. Los hijos de las mujeres maltratadas son el eslabón más débil y vulnerable de una cadena familiar rota. Son testigos desgraciados y víctimas de una realidad dramática que suelen maquillar en su imaginación en un ejercicio naif de supervivencia, por el inevitable vínculo afectivo que no pueden romper con el maltratador, por miedo o sentimiento de culpabilidad. Y es que, en definitiva, -como resume Silvia Valiente- lo único que busca cualquier niño es que su padre y su madre le quieran, le protejan y le hagan sentirse seguro. Pero eso, a veces, no ocurre.

Desde el 2011, el Gobierno de La Rioja tiene en marcha ApoyaMe, un programa de atención integral a menores expuestos a la violencia de género. Sólo en lo que va de año 57 pequeños (45 de ellos de 6 a 12 años) han pasado por el Centro Asesor de la Mujer, donde reciben el tratamiento y también el amparo de profesionales como Silvia Valiente.

-¿Cuáles son las consecuencias de vivir en un ambiente de violencia de género para un niño?

«Un niño no tiene por qué convertirse de mayor en un maltratador. Eso lo oyen y les hace mucho daño»«Si a un niño le estás quitando toda la seguridad y todo el amor, nunca puede ser un buen padre»

-Muy similares a las del maltrato. La diferencia es que en un caso se puede sacar al agresor de sus vidas y generará calma y, en este, aunque se produzca la separación, el niño no suele percibir a la persona como la que le agrede porque sigue teniendo vinculación. Aquí es más complicado que se reconozca y se sienta víctima y que sepa de dónde viene su dolor.

-¿Un hijo quiere a su progenitor maltratador?, ¿sabe que es una conducta negativa?

-Todos los niños que han sufrido maltrato, independientemente de que ese maltrato haya sido de violencia de género, quieren al maltratador. Es así de triste. Creen que la culpa es de ellos y que si se portasen mejor, si ayudasen más a mamá... igual él les querría. Hacen muchos esfuerzos para que él les quiera porque creen que él no les quiere y por eso les agrede.

-¿El niño reproduce, de alguna manera, lo que sufre su madre?

-Sí. Ellos siempre van a seguir el mismo recorrido que sus madres, con sus propios matices y los mecanismos de defensa que hayan puesto. Un niño lo que quiere es que le quieran los dos. Y cada niño va a adoptar un mecanismo de defensa para que la realidad que vive sea llevadera.

-¿Se inventan su mundo feliz?

-Algunos se inventan una realidad paralela. Tuvimos un niño de 6 años que contaba que fue muy feliz en Mallorca viviendo en un aquapark... que no existió. Otros han olvidado 4 años de su vida para poder gestionar la relación con un padre agresivo...

-¿En qué estado suelen llegar al centro las víctimas infantiles?

-Depende del tiempo que hayan estado expuestas y de cómo esté la madre. Si la madre se recupera, los niños van detrás. Es el principal factor de protección. Lo que les va a sacar adelante es la relación sana que mantengan con ella.

-¿Cómo se aborda?

-Muy despacio. Seguimos el principio de no hacer daño. Y manejamos su propio lenguaje. Los niños juegan y vienen aquí a pasarlo bien y queremos que sea su lugar seguro.

-¿Ellos saben dónde vienen y a qué?

-Al principio no. Pero nosotros buscamos siempre su consentimiento y ellos lo aceptan. En dos sesiones intentamos conocerlos sin preguntas invasivas. Y a partir de ahí es fácil extraer cómo se relacionan, la familia... hacen dibujos. A través del juego, como decía Platón, conocemos más que en dos años de conversación. Después, en el grupo les ponemos en situaciones que ellos han contado y los demás tratan de ver cómo resolverlas. Cada uno lleva su ritmo.

-¿Se puede superar?

-Nosotros contamos un cuento: si pones a cocer una zanahoria, un huevo y café y los sacas a los 10 minutos, la zanahoria sale blanda; el huevo, duro y el café se ha deshecho para convertirse en un rico café. Es decir, tú tienes opciones. Y tú puedes decidir si vas a estar toda la vida quejándote y eso va a justificar tus acciones para convertirte en una persona muy dura o te va a hacer mejor persona. Y los niños, cuando se lo piensan, deciden ser café. Y lo son.

-¿Un niño víctima será en su etapa adulta un maltratador?

-No. No tiene nada que ver. Es posible que un maltratador haya sido alguna vez maltratado, pero que un niño maltratado se vaya a convertir en un maltratador, no. Este año voy viendo a 57 niños y ninguno de ellos tiene tan interiorizada la agresividad como para convertirse en un maltratador. Otra cosa es que dentro de todos los parámetros para ser un maltratador, ese influya si no se ha tratado adecuadamente. A los críos esto les hace mucho daño. Cuando vienen aquí me preguntan (porque lo han oído) ¿de mayor seré malo?

-¿Un maltratador puede ser buen padre?

-No se puede ser buen padre si estoy haciendo daño a la persona que más quiero. Si la persona que tiene que dar seguridad al niño, se la está quitando, le está quitando todo el amor y le estaáquitando toda la protección, nunca puede ser buen padre.

-Bajo su punto de vista, ¿cómo debería actuar la Justicia en asuntos como la patria potestad, visitas...?

-Los niños siguen teniendo visitas con sus padres. Nadie comprueba si ese padre ejerce y cumple. Lo primero que deberíamos es tutelar. Yo veo que a veces los niños están enfadados con las madres: les reprochan que ellas sí se han ido pero ellos tienen que cumplir la visita. A veces el padre ya no tiene acceso directo a la madre pero la maltrata a través del hijo o le obliga a vigilar a la madre.

-¿Falta concienciación?

-Hay mucha gente que dice que no tiene nada que ver lo que ocurre con la madre y los hijos. Hace años me lo preguntaban hasta los profesionales. La Justicia tiene que entender cuál es el dolor de los niños y no lo entiende. Simple cuestión de sensibilidad. Bajo mi punto de vista, si hay malos tratos a las madres, se supone que ya hay maltrato al hijo porque es víctima. Una orden de alejamiento debería recoger a esas víctimas pero yo aquí en este programa, y llevo más de 200 casos, sólo he visto dos órdenes de protección a niños y eran por maltrato severo a ellos. No he visto más. Y sin embargo veo que dan dos días por semana y fines de semana alternos con agresiones severas. Mi sensación es que pesa más el derecho del padre que el interés superior del menor.

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