Un joven rumano de 25 años y vecino de Funes fallece en la N-232 en Calahorra

Estado en el que quedó el camión después del accidente. :: s.s.j.
Estado en el que quedó el camión después del accidente. :: s.s.j.

El turismo que conducía la víctima mortal chocó frontalmente contra un camión por causas desconocidas y el chófer del tráiler resultó herido

SANDA SAINZ CALAHORRA.

Un nuevo accidente de tráfico en la fatídica carretera nacional 232 a su paso tierras riojanas, esta vez fue en Calahorra, se cobró ayer domingo por la tarde la vida de un joven rumano que conducía un turismo. Tan sólo tenía 25 años y era vecino de la localidad navarra de Funes, según informó la Delegación del Gobierno en La Rioja.

Otro hombre implicado, el chófer de un tráiler, resultó herido y fue trasladado a la Fundación Hospital de Calahorra.

Al parecer se produjo una colisión frontal entre el coche del fallecido, que circulaba en dirección hacia Calahorra, y el camión articulado, que iba hacia Zaragoza. El turismo pudo invadir el carril contrario, por causas que se desconocen, aunque no hay nada confirmado. La Guardia Civil investiga el suceso para esclarecer lo ocurrido.

Lo cierto es que nadie se explicaba ayer como pudo producirse este fatal choque en una zona que dispone de buena visibilidad, el trazado no tiene dificultades de conducción y, además, no había problemas de climatología.

El terrible accidente tuvo lugar aproximadamente a las 18.30 horas, en el punto kilométrico 354,900 de la N-232, en el término municipal de Calahorra, muy cerca de las gasolineras conocidas como 'gemelas'.

El SOS Rioja-112 recibió varias llamadas de particulares que alertaron de lo ocurrido. Entonces se movilizaron recursos de emergencias del servicio riojano de salud (SERIS), efectivos de bomberos del Consorcio de extinción de incendios y salvamento (CEIS) y se avisó a la Guardia Civil. Posteriormente acudió la empresa de mantenimiento de carreteras nacionales y la funeraria.

Fue tal el impacto que el coche quedó junto al guardarrail en dirección contraria a la que llevaba. El vehículo estaba totalmente destrozado, sin el motor, y el joven conductor falleció al momento. Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por salvar su vida cuando llegaron allí.

El camión se desplazó más de doscientos metros después del tremendo golpe y terminó saliéndose de la calzada por el lado contrario al que circulaba, arrancando parte del guardarrail y cayendo por un terraplén donde quedó volcado y con la carga esparcida por el campo, frente al polígono del Recuenco.

Debido a la colisión uno de los carriles de la carretera quedó cortado por lo que la Guardia Civil tuvo que regular tráfico, intenso durante la tarde de ayer, dando paso intermitente hasta que se retiró el vehículo y el asfalto quedó limpio de los restos del accidente.

Mientras esto ocurría llegaron a lugar de los hechos los familiares del fallecido. La maldita carretera fue escenario del drama de una madre a la que nadie podía calmar. Sólo quería ver a su hijo pero el cuerpo se lo habían llevado los servicios funerarios al Instituto de Medicina Legal del Gobierno de La Rioja. La vida del joven, se quedó en la N-232.

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