El año irregular de la ciruela

Entrega de ciruelas, ayer en la cooperativa de Nalda. :: / Miguel Herreros

La producción se ha visto muy mermada en el Iregua por un mal cuajado, mientras que en el Cidacos se prevén volúmenes normales salvo en las zonas donde apedreóLa Rioja ha iniciado la cosecha, que está resultando desigual

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOLogroño

El 2017 no está siendo un año favorable para el campo y la ciruela no escapa de esta tónica general. La Rioja ha iniciado la recolección de esta fruta, siendo la irregularidad la nota predominante.

La situación resulta muy desigual entre las dos principales áreas productoras de la región: los valles del Iregua y del Cidacos. En la primera zona la cosecha llega muy mermada, dado que se produjo un mal cuajado. En la segunda se esperan alcanzar los volúmenes habituales, pese a que algunos términos se vieron afectados por el pedrisco (Quel, por ejemplo) y los destrozos ocasionados por los conejos en dos explotaciones con ciruelos del entorno.

«Potencialmente podríamos recoger un millón de kilos, pero no se puede hacer una previsión todavía porque la cosa está muy irregular», admite el presidente de la Asociación Ciruela de Nalda y Quel, Roberto Miguel. Esta marca ampara las ciruelas de la variedad Claudia Verde de unas 160 hectáreas de terreno en los valles del Iregua y el Cidacos.

En esta última zona la recolección comenzó la pasada semana, aunque se ha interrumpido. «La cosecha se precipitó por los calores, pero hemos parado porque la fruta está cruda», señala Miguel; quien prevé que puedan reanudar la recogida «en serio, tal vez la próxima semana». «Los árboles están bien cargados y la fruta tiene buen tamaño y buena calidad. En Cornago, Calahorra o Rincón, donde no apedreó, cogeremos lo mismo que en el 2016; pero en Quel hay zonas donde no se recogerá porque se vio muy afectada por la piedra», detalla el máximo responsable de la Asociación Ciruela de Nalda y Quel.

Miguel destaca que la ciruela riojana presenta este año un mayor calibre que la extremeña o aragonesa «En Cáceres y en Caspe ya han cogido casi todo y, como les ha hecho más calor que aquí, son más pequeñas», afirma. Sobre que esto lo valoren los mercados, prefiere no pronunciarse. «No sabemos qué precio alcanzarán nuestras ciruelas porque el agricultor es el último mono».

En el Iregua se espera que la cosecha se quede en tan sólo un cuarto respecto a campañas anteriores (se prevén un máximo de 70.000 kilos, frente a los 280.000 que suelen darse en este área).

Los productores de esta zona atribuyen esta importante disminución a un cúmulo de factores como las heladas, la mala polinización o la vecería intrínseca a este cultivo, lo que ha derivado en un mal cuajado.

La cosecha empezó hace unos siete días y como «hay muy poquita», según reconoce el presidente de la Cooperativa de Frutos del Campo Nuestra Señora de Villavieja, Gregorio Martínez, estiman que en esta semana terminarán.

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