«Os invito a reconciliar diferencias y a unir esfuerzos para alcanzar nuestros retos»

Pablo Sáinz Villegas durante su intervención. :: j. rodríguez/
Pablo Sáinz Villegas durante su intervención. :: j. rodríguez

El guitarrista logroñés hizo extensible su reconocimiento «a todos los que hacen de La Rioja un espacio de convivencia y paz» Pablo Sáinz Villegas Riojano Ilustre

E. ESPINOSA SAN MILLÁN.

A Pablo Sáinz Villegas le correspondió ayer el peor tramo meteorológico del acto institucional del Día de La Rioja. Fue el primero en intervenir y con su discurso arrancaban las primeras gotas de lluvia en San Millán de la Cogolla, si bien cesaron pronto a medida que el guitarrista interpretaba esa Gran Jota del maestro Tárrega con la que suele cerrar sus recitales, y con la que ayer quiso agradecer su condecoración de Riojano Ilustre 2018. Un regalo musical con el que, sin duda, se obró el milagro.

Sus palabras, escritas días atrás en el Monasterio de Valvanera durante un par de jornadas de recogimiento y paz, fueron una invitación para conciliar diferencias. «Para que en La Rioja, y también en España y en el mundo, todos -particulares, profesionales, empresas y administraciones- unamos esfuerzos y reconciliemos nuestras diferencias para, juntos hombro con hombro y corazón con corazón, alcanzar nuestros retos y un mundo más humano», comentó.

El virtuosismo de Pablo Sáinz Villegas con la guitarra clásica compite sanamente con su espíritu solidario y su profundo compromiso con La Rioja, «lugar donde crecieron mis raíces para convertirse en música y unirse al mundo», subrayó con orgullo. Y remontó su árbol genealógico hasta sus abuelos Orencio, Lucrecia, Tomás y Adelina, para reconocer aquellas manos nobles «que forjaron valores que mis padres, Pablo y Maite, transimitieron con entrega a mi hermana, Leticia, y a mí, y que ahora honro con mi mujer, Valeria».

LAS FRASESLa Rioja«El lugar donde crecieron mis raíces para convertirse en música y unirse al mundo» La música«Es el lenguaje de las emociones, un lenguaje global que unifica a la condición humana»

Y hasta ahí los personalismos. El resto de su discurso lo dedicó a hablar de La Rioja -«tierra de un corazón generoso, humilde y hospitalario, rica en tradiciones, cruce de caminos, cultura milenaria, cuna de nuestras palabras...»- y la música, «un lenguaje global que unifica a la condición humana». Porque así la entiende Sáinz Villegas, quien dice tocar la música con el corazón y esculpir el mensaje con la razón.

«La música pertenece a la gente y es mi propósito con cada nota dar lo mejor de mí para, juntos, crear un espacio mágico donde recordar nuestra humanidad y así unir a los pueblos en ese espacio de empatía, concordia, conocimiento y paz».

Ante quienes ayer llenaban el patio del Monasterio de Yuso, Pablo Sáinz se presentaba como «un contador de historias, un poeta del aire en forma de melodía...» y se despedía como un auténtico creyente de los seres humanos y de su capacidad de crear. «...Creo en las emociones y los pensamientos, en la conciliación de la razón y el corazón, y de la mujer y el hombre (...), en la excelencia del ser humano, en nuestra capacidad de perdonar y de amar (...), yo creo en ti tanto como creo en mí».

Y cerró su intervención haciendo extensible el reconocimiento de Riojano Ilustre a todos los riojanos que «día a día, con sus valores, hacen que La Rioja sea un espacio de convivencia y paz».

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