Interior recibe cinco 'chivatazos' de radicalización yihadista en La Rioja en año y medio

Agentes de la Guardia Civil sacan de una vivienda de la calle Sol de Calahorra a Amine Bouyardane, último detenido en La Rioja vinculado al extremismo islamista. / S. Carmona

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad investigan una de las denuncias recibidas que, hasta el momento, no ha derivado en una operación antiterrorista

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZ

La Rioja Baja y la Ribera navarra tienen un archivador propio en la lucha de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) contra la amenaza terrorista. Apuntan que esa es una de las áreas geográficas en las que el proselitismo islamista está más presente. La última detención -en Calahorra el pasado 26 de octubre- es un exponente del trabajo realizado por los servicios de inteligencia y cuerpos de seguridad.

En ese trabajo también juega un papel importante la colaboración ciudadana. Sobre todo tras los atentados de París (13 de noviembre del 2015), numerosos gobiernos de la Unión Europea han habilitado diferentes mecanismos para recibir alertas de posibles procesos de radicalización. En España esa función la cumple el programa 'Stop Radicalismos' que desde su puesta en marcha ha recibido 3.653 alertas que activaron 63 investigaciones y que han resultado a su vez en tres detenciones.

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Cinco de esas alertas llegaron al Centro de Coordinación de Información de Radicalización (CCIR) desde La Rioja, según la información a la que ha tenido acceso este periódico. En todos los casos hacían referencia a procesos de «radicalización violenta de índole yihadista» y una de las alertas fue «considerada de interés policial y derivada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para su investigación en cumplimiento del protocolo de actuación establecido», explican desde el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, que apuntan cuestiones de seguridad para no detallar las localidades a las que hacían referencia las alertas recibidas. Respecto a la investigación policial abierta a raíz de una de las comunicaciones se limitan a señalar que «hasta la fecha no consta que esa investigación haya derivado en una operación policial antiterrorista».

Si bien en el caso de La Rioja todas las alertas estaban vinculadas con el extremismo islamista, las comunicaciones que recibe el CCIR «obedecen a los distintos tipos de radicalismos violentos [de ideología política, de religión, etc.] y no tienen por qué estar vinculadas al terrorismo yihadista dado que ese sería el último estadio en el recorrido de un proceso de radicalización violenta y, afortunadamente, la inmensa mayoría de los procesos no culminan en terrorismo yihadista», explican, al tiempo que recuerdan que se trata de «comunicaciones y no denuncias que han llegado desde todo el mundo y que los canales de comunicación (teléfono, web, e-mail y app Alertcops) son tecnológicamente accesibles desde cualquier lugar».

LOS DATOS

3.653 alertas ciudadanas se han recibido a través del programa Stop Radicalismos.
63 investigaciones policiales contra la radicalización se han abordado en España gracias a la colaboración ciudadana. Una en La Rioja.
3 personas detenidas es el resultado de las investigaciones abordadas.

El CCIR, que se creó en octubre del 2014 y en el que trabajan de forma coordinada agentes del Cuerpo Nacional de Policía, de la Guardia Civil, de Vigilancia Aduanera, de Instituciones Penitenciarias, miembros de las Fuerzas Armadas y personal del CNI y del Ministerio de Interior, activó el programa 'Stop Radicalismo' poco después de los ataques de París de noviembre del 2015 (137 asesinados) y de que España elevara la alerta antiterrorista hasta el nivel 4 (sobre 5), que se mantiene hasta la fecha y que implica que hay un riesgo «muy elevado» de que se registre un ataque terrorista en España.

Ese nivel de riesgo supone, por un lado, el refuerzo de los dispositivos de seguridad para vigilar tanto las infraestructuras críticas (aquellas que prestan servicios esenciales como suministro energético, hidrocarburos, aeropuertos, hidráulicas, centrales nucleares...) y objetivos susceptibles de sufrir un atentado. También supone una mayor visibilidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad en labores de protección y prevención.

Las alertas recibidas hacían referencia a procesos de radicalización violenta yihadista

La propia Policía Nacional, durante las pasadas navidades, recomendó a todos los ayuntamientos españoles la instalación de «grandes maceteros o bolardos en los accesos» a zonas concurridas para evitar ataques con vehículos como los registrados en Niza (84 muertos), Berlín (12) y más recientemente y por partida doble en Londres (13).

En La Rioja, en ningún evento o celebración se han activado medidas extremas de seguridad más allá de habituales. De hecho, en aquella instrucción que remitió el Ministerio «Logroño no estaba entre las ciudades que tenían riesgo de atentado», explican desde el consistorio capitalino, que también apuntan que los grandes planes de seguridad no son competencia suya. Desde la Delegación del Gobierno prefirieron no hacer declaraciones al tratarse de una cuestión que depende de Interior.

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