Ingeniería con acento coreano

Raquel posa en una calle de Seúl. :: R.V./
Raquel posa en una calle de Seúl. :: R.V.

Raquel Velasco Saez Logroñesa en Corea del Sur

ARANCHA JODRA

De La Rioja a Corea del Sur. Con 23 añitos, Raquel decidió cambiar de continente tras acabar el doble grado de Ingeniería Mecánica e Ingeniería de Diseño Industrial en España. Durante tres meses ha vivido en la capital, Seúl, donde ha estudiado coreano en el programa de idiomas de la Universidad de Yonsei.

Tras una breve estancia en casa, el curso que viene hará de nuevo las maletas para quedarse otros dos años en el país asiático. Según explica, en el primer viaje «quería comprobar si me gustaba el país y si podía adaptarme a la vida allí, pero ya lo he decidido, volveré para estudiar un máster de ingeniería de materiales y producción».

Reconoce que desde que era pequeña siempre le ha gustado la cultura asiática, pero, a su juicio, «Corea es todavía más especial y auténtica» que otros países del continente en los que ha estado. La vida allí es «muy ajetreada, pero ordenada a la vez. Hay mucha gente, pero las calles están siempre muy limpias y cuidadas». Al principio, a Raquel le resultó abrumador adaptarse a vivir en un país tan diferente, pero confiesa que no tardó en descubrir a «gente maravillosa» que la hizo sentir como en casa.

Los coreanos son personas «muy trabajadoras y competitivas, pero también son muy amables y siempre están dispuestos a ayudar a los extranjeros», añade. Lo que más le llamó la atención de su cultura es que «son muy respetuosos con su tierra y con las demás personas, sobre todo con la gente mayor». Además, «es un país muy seguro, nunca te van a robar, y las mujeres pueden ir tranquilas por la calle a cualquier hora del día. Allí la violencia de género no es un problema social como en España».

En Corea siempre hay cosas para hacer, es un país «muy tradicional pero a la vez ha importado muchos avances modernos de Occidente», agrega también la logroñesa. Los coreanos, por su parte, «están muy orgullosos de su país y siempre están dispuestos a contarte su historia y tradiciones, además de que no dudan en ayudarte para que te sientas como en casa». Sin el apoyo de sus compañeros y amigos todo habría sido más complicado, asegura Raquel.

Durante su estancia, la ingeniera no ha echado de menos España porque estaba en constante contacto con su familia y amigos, aunque cree que sí que lo hará los dos próximos años durante los cuales se prolongará su nuevo máster.

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