Cientos de historias esperan en las cunetas

Cárcel de Alfaro, 1935.De los detenidos en la revuelta de 1934, doce fueron fusilados y sólo tres identificados. Otros se sabe dónde están pero no pueden ser exhumados, el resto, desaparecidos.::/ T. LLANOS
Cárcel de Alfaro, 1935.De los detenidos en la revuelta de 1934, doce fueron fusilados y sólo tres identificados. Otros se sabe dónde están pero no pueden ser exhumados, el resto, desaparecidos.:: / T. LLANOS

Más de 700 víctimas riojanas de la Guerra Civil no han sido exhumadas

MARÍA CASADO

No es fácil hablar de las fosas de la Guerra Civil, ni antes, ni ochenta años después. Tampoco lo es escribir sobre ello. Pero es un hecho que miles de personas continúan sin encontrar a sus familiares, aunque también es cierto que bastantes no los están buscando. «Muchos no hablan sobre ello, ha habido pasividad en algunas familias, no demandan localizar a su familiar y eso complica su búsqueda; no es un echar en cara, sino una realidad que se ha dado y que en ocasiones viene motivada por miedo, por desconocimiento, ya que hay quien no sabe lo sucedido en sus antepasados, o porque no se rompan relaciones posteriores...», reconoce el escritor, investigador y miembro de la Asociación La Barranca para la Preservación de la Memoria Histórica, Jesús Vicente Aguirre.

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Y es que miles de mujeres, hijos, hermanos, nietos, etc. han vivido gran parte de su vida pensando dónde yace su familiar: unos en voz alta, otros en silencio. «Mi abuela no hablaba del tema», reconocen hoy varios de los nietos entrevistados que han dado el paso de tratar de «dignificarles, simplemente de saber dónde están, de enterrarles y descansar, no de abrir heridas», recalcan.

Mapa de las fosas

La realidad es que muchos de ellos no conseguirán calmar esa «inquietud, tristeza o sufrimiento» al que se refieren: «De las dos mil víctimas del franquismo en La Rioja, la mayoría fueron asesinadas durante el año 1936, especialmente en agosto y septiembre, 765 no han sido exhumadas -otras 804 no son exhumables, son las del cementerio de Logroño y La Barranca-. De ellas, 144 no sabemos dónde fueron asesinados y/o enterrados; 339 fueron enterrados en otras provincias (exhumados los de Altable y la Pedraja en Burgos, y los de Montenegro de Cameros en Soria); y 282, que es la cifra en la que más nos deberíamos de centrar, es el número restante de riojanos asesinados y enterrados en La Rioja sin exhumar», explica Jesús Vicente Aguirre en su informe 'Datos para un mapa de fosas de La Rioja' realizado con el objeto de dibujar la localización de dichas fosas, tal como sugirió el Gobierno central en la época de José Luis Rodríguez Zapatero.

Entre 1979 y 1981 se realizaron exhumaciones que no se retomaron hasta 2006; hoy no se prevé ninguna

¿Qué se ha hecho hasta ahora al respecto? Entre 1979 y 1981 se llevaron a cabo las grandes exhumaciones, especialmente en Rioja Baja y San Vicente de la Sonsierra, sobre todo por hijos de las víctimas, pero «con el Golpe de Estado de Tejero se paró», recuerda Aguirre. Años más tarde, a principios de este siglo se retomaron las exhumaciones con un cariz más científico. En el caso de La Rioja esto se retomó en abril de 2006 con la exhumación del cementerio de Viguera, del Foro de la Memoria con la asociación La Barranca. Después llegaría la de los muertos de Sajazarra en Altable (Burgos), con la Sociedad de Ciencias Aranzadi; el siguiente fue en Fuenmayor, en busca de los asesinados de Casalarreina, con Emilio Silva y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, pero no se encontró lo esperado. Ya en el 2012, en abril, fue el turno de Montenegro de Cameros (Soria), y ese mismo año y el posterior se realizaron búsquedas sobre el terreno en Briones, para localizar a las víctimas de Casalarreina no enterradas en Fuenmayor, aunque no hubo hallazgos. «Pero además de estos casos, que han sido las indagaciones más grandes, con Aranzadi, por nuestra cuenta y con otros antropólogos, hemos estado en otras tantas localidades como Hervías, Grávalos...», recuerda Aguirre, autor del libro 'Aquí nunca pasó nada'. En la actualidad, como apunta, desde La Barranca se está buscando a una persona en la zona de Santa Coloma.

¿Y el resto? «En realidad estamos actuando de oficio, no tenemos demandas de las familias, pero sabemos historias y tenemos pesquisas», admite. Uno de los hándicaps en estos momentos es que cada vez «se van perdiendo más testigos oculares y aunque se guarden testimonios, la búsqueda es más compleja a medida que pasa el tiempo», asegura. A ello se une que surgen indicios no reales, que muchos cuerpos que acabaron en las cunetas pueden estar sepultados por las carreteras actuales, etc.

«Buscamos dignificarles, encontrarles y descansar, no abrir heridas» Familiares Con víctimas no localizadas

«Es responsabilidad del Estado; él debe asumir el problema, la situación» Vicente Aguirre | Escritor y miembro de La Barranca

Por todo esto, Aguirre demanda «responsabilidad al Estado. Él tenía que actuar de oficio, como responsable, que no culpable, de buscar, encontrar y exhumar a todos los muertos». «Para curar las heridas tiene que haber alguien, el Estado, que asuma este problema, aunque no quiere decir que se vayan a encontrar de repente las fosas, pero que se actúe», señala. En el caso de La Rioja cabe recordar la reciente aprobación del Consejo Asesor de la Memoria Histórica por parte del Gobierno regional.

Pocas esperanzas

En muchos casos las esperanzas de encontrar las fosas, y con ellas a las víctimas, son muy pequeñas. «Lo dificulta especialmente la falta de documentación para poder llevar a cabo más exhumaciones», subraya Aguirre, miembro de la Asociación La Barranca. «Hoy la situación está peor... Ni hay partida presupuestaria para llevarlo a cabo, la Ley de la Memoria Histórica se quedó insuficiente, no se asumió la responsabilidad que se debía...», concluye.

Fuente: Informe 'Datos para un mapa de fosas en La Rioja' de Jesús Vicente Aguirre

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