Los incendios forestales en La Rioja han causado en diez años pérdidas por 4,5 millones de euros

La prolongada sequía y las temperaturas extremas de junio aventuran un verano de riesgo extremo para el monte riojano

Pío García
PÍO GARCÍALOGROÑO

El 17 de junio, Portugal comenzó a arder. Según la policía judicial lusa, un rayo cayó sobre un árbol seco y la región central del país se convirtió en una pira en la que ardieron pueblos enteros. Más de 60 personas fallecieron, muchas de ellas atrapadas en la carretera cuando intentaban huir de las llamas desbocadas. Aunque la versión oficial está ahora en entredicho -los bomberos sostienen que el incendio comenzó antes de que el rayo cayese-, para los habitantes de Pedrogao Grande las causas de la tragedia importan ahora menos que sus consecuencias: un amplísimo territorio devastado, exangüe, arruinado, que llora a sus muertos y reza por sus heridos.

Además

Portugal y España se encuentran en alerta roja, como ha demuestrado el gran incendio en Moguer (Huelva), que amenazó Doñana. «El riesgo se extrema cuando se junta una temperatura alta, una humedad muy baja y un viento sur fuerte», explica Jorge Matey, decano del Colegio de Ingenieros Forestales de La Rioja. «Ha llovido menos que el año pasado y el año pasado ya fue muy seco, así que yo diría que también aquí afrontamos un verano drástico, de gran emergencia».

El problema es que la labor preventiva en los montes resulta siempre poco vistosa y sus resultados sólo se aprecian en el larguísimo plazo. Y eso resulta poco atractivo para los políticos, cuyo horizonte no suele ir más allá de las próximas elecciones. «La Administración mete sobre todo medios en labores de extinción, que es lo más visible y lo más caro -explica Matey-. En cuanto a la prevención, se hace lo que se puede. Tiene tan poca visibilidad que es lo primero que se recorta cuando hay estrecheces presupuestarias. Nosotros nos manejamos en escalas de 70 a 100 años y el gestor político tiende a aplazar lo que no procura resultados inmediatos». Tampoco el despoblamiento ayuda: «Cuanta menos gente y menos ganado haya en el mundo rural, menos recursos se destinarán».

El factor humano

La Rioja es, junto con Baleares, una de las comunidades autónomas menos afectadas por los incendios, pese a que tiene bastante superficie forestal (incluyendo terrenos de matorral y herbazales). «Eso deja entrever que los montes están bien gestionados y que los desbroces y las áreas de cortafuegos han dado buenos resultados», indica Matey. Una labor preventiva que no evita que cada año se produzcan varios sustos, algunos muy relevantes, como los que tuvieron lugar en el año 2009 en la aldea de Posadas.

Cuarenta incendios

El peligro de los rayos en una región tormentosa

En los últimos diez años, cuarenta incendios forestales registrados en La Rioja han sido provocados por un rayo. Las tormentas con aparato eléctrico no son circunstancias infrecuentes en una región situada en las estribaciones del Sistema Ibérico. «El factor orográfico influye -señala José Calvo, de Meteosojuela-. La presencia de montañas hace que el aire cálido ascienda, se encuentre con las masas de aire frío en las capas altas y se produzca la tormenta».

Otra causa de inestabilidad en La Rioja es la llegada de viento sur desde el Mediterráneo que confluye con el aire Noroeste. «Las tormentas en verano -explica Calvo- también suelen ir asociadas a la formación de bajas relativas. Son bajas presiones rodeadas de altas presiones». Y entonces con las tormentas aparecen los rayos... y los problemas.

En los últimos diez años, se han registrado en la región 932 incendios forestales, 211 de los cuales han quemado más de una hectárea. El pasado año, aunque el número de fuegos declarados en total no resultó muy cuantioso (47), fue el peor ejercicio de los últimos 18 años en cuanto a superficie arbolada afectada por las llamas (53,97 hectáreas). Aunque Medio Natural no quiso hacer declaraciones a este periódico cuando se realizó este artículo, según los datos oficiales las pérdidas económicas causadas por el fuego en La Rioja en la última década ascienden a 4,5 millones de euros. Si hay que señalar un año negro, de nuevo destaca el 2009 (con daños por valor de 1,3 millones de euros).

El factor humano (ya sea por accidente, comportamiento negligente o mala fe) está en el origen de ocho de cada 10 incendios en La Rioja.

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