DE LA IMAGEN REAL A LA ZONIFICACIÓN

Los drones permiten ofrecer al agricultor una realidad más concreta de sus parcelas de la que capta el ojo humano. De hecho, el proceso parte de la imagen RGB, lo que ve cualquier persona, hasta llegar a una zonificación gracias a los diferentes sensores que llevan instalados los drones.

Esa separación por zonas permite diferenciar las partes que tienen necesidades similares entre ellas y separarlas del resto. «Se generan imágenes de variabilidad e identificamos cómo se debe gestionar cada una de las partes que se han especificado», expone Carlos Tarragona.

De esta manera, el agricultor sabe exactamente los tratamientos que necesitan las zona delimitadas o el riego que debe aportarse a cada una de ellas, así como descubrir si existe en algún lugar específico una enfermedad que haya que tratar para que no se expanda.

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