Con la ilusión del nombre de su tierra en el DNI

Eugenio de Rioja./L.R.
Eugenio de Rioja. / L.R.

Eugenio Martínez en su filiación y Eugenio de Rioja en su dilatada carrera en prensa, el veterano periodista de Casalarreina se convirtió en Eugenio Martínez de Rioja

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Periodista de los de raza y orgulloso de su cuna riojana, Eugenio Martínez de Rioja Pérez (Casalarreina, 1922) se llevó en el corazón un trozo de su tierra cuando en 1945 partió a Asturias para iniciar una dilatadísima y brillante carrera periodística en La Nueva España.

Llegó a Oviedo como Eugenio Martínez Pérez, pero día tras día, durante décadas, la imprenta del diario escupió sus crónicas y artículos bajo su seudónimo: Eugenio de Rioja. Así fue durante los 65 años que trabajó en La Nueva España, primero como redactor y, luego, como columnista y colaborador. Nadie en el Principado le conoció jamás de otro modo, con su amada tierra en el apellido y en el alma, un apego que le llevó a impulsar el Centro de La Rioja en Asturias, del que fue su primer presidente, y a publicar el libro dedicado a su pueblo natal 'Casalarreina, luces y sombras'.

Hoy, a punto de cumplir 97 años, lo hará en junio próximo, Eugenio puede presumir desde hace una década de su nueva 'identidad'. La idea partió de un amigo íntimo, Víctor García de la Concha, el filólogo asturiano, ex director del Instituto Cervantes y director honorario de la Real Academia Española.

«Animado por García de la Concha y con la facilidad de poder demostrar que era conocido por Eugenio de Rioja, la Dirección General de los Registros y del Notariado autorizo el cambio de apellidos y su inscripción como Eugenio Martínez de Rioja», relataban ayer a Diario LA RIOJA fuentes de la familia, parte de cuyos miembros, todos sus descendientes, se vieron afectados por la decisión.

En concreto, el cambio del apellido del periodista y escritor tuvo que aplicarse también a sus dos hijos y a los seis nietos de Eugenio. Un cambio que hizo necesario reflejar con las variaciones necesarias en los documentos nacionales de identidad, pasaportes, cuentas bancarias, hipotecas, seguros...

«Hubo que hacer muchísimos trámites, algunos prolongados en el tiempo durante meses, pero poco complejos. También nos tuvimos que acostumbrar todos poco a poco al nuevo apellido, pero sin problemas. Aunque alguna vez se lo hemos echado en cara en broma, todo lo que hubo que hacer lo hicimos con gusto porque ese era su deseo y su ilusión porque toda la vida ha sido Rioja», aclaran las mismas fuentes familiares.

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