«Hablar no mata, mata estar callado»

Uno de los actos de conmemoración, ayer, del día mundial de Prevención del Suicidio en la plaza de San Bartolomé de Logroño. /Antonio Díaz Uriel
Uno de los actos de conmemoración, ayer, del día mundial de Prevención del Suicidio en la plaza de San Bartolomé de Logroño. / Antonio Díaz Uriel

29 personas se quitaron la vida el año pasado en La Rioja y se calcula que cientos lo intentaron al menos una vez

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

Cada año se suicidan en España cerca de 4.000 personas. Una cifra que duplica a las víctimas por accidente de tráfico y multiplican por más de 60 a las de violencia de género. Sólo el año pasado 29 personas de esta comunidad se quitaron la vida -cientos lo intentaron- y se calcula que por cada una de estas víctimas 6 se quedaron afectadas para el resto de sus vidas por un inmenso dolor. Los datos por si solos ya son escalofriantes y elevan el suicidio a la categoría de problema de salud pública de primer orden a nivel mundial. Aún así «es un tema tabú, un hecho que tiene que ver con la desinformación», apunta Magdalena Pérez Trenado, presidenta del Teléfono de la Esperanza. De ahí que este domingo se conmemorara el día mundial de Prevención del Suicidio bajo los lemas de las dos últimas campañas en marcha de esta ONG: 'Rompe el silencio' y 'Un minuto de una vida salva y cambia otra vida'.

«Tener información sobre qué es esto y qué sucede ayuda mucho», apunta, y «si alguien me habla de todo esto es importante que nos acerquemos sin juzgar y que le digamos que nos interesa lo que le está pasando. Estar al lado de alguien hace que las cosas cambien». Al final, incide la presidenta del Teléfono de la Esperanza, «en la mayoría de las ocasiones, el suicidio se puede prevenir si se establece la ayuda adecuada, porque casi todas las personas con ideación suicida dan avisos evidentes de sus intenciones». En este sentido, el Gobierno de La Rioja tiene previsto poner en marcha el próximo año un programa de prevención y abordaje de la conducta suicida.

Incremento de las llamadas y las señales

En los últimos años el Teléfono de la Esperanza ha detectado un incremento de las llamadas de personas con ideación suicida. Un aumento que atribuye a un mejor tratamiento estadístico de los datos que, a su juicio, hasta ahora no estaban bien registrados, ya que poco a poco, fruto de las campañas en este sentido, salen a la luz casos que ahora permanecían soterrados.

«Tener información sobre qué es esto y qué sucede ayuda mucho» Magdalena Pérez Trenado

El suicidio también da señales y hay una serie de factores de riesgo. «Es un proceso, no pasa de un día para otro», sostiene. Detrás puede haber un trastorno mental, como depresión, trastornos bipolares, trastornos límites de personalidad, además de abuso de sustancias como el alcohol y las drogas. En otras ocasiones, la persona atraviesa situaciones vitales muy estresantes, bien por enfermedades físicas, pérdidas afectivas, crisis personales, económicas y sociales.

El Télefono de la Esperanza es en 941 49 06 06 y el 717 00 37 17

En cualquier caso, la persona con ideación suicida, por lo general, siempre deja señales, ya sean verbales o no. Como hablar negativamente de uno mismo o del futuro, o cuando una persona se despide. También puede haber cambios en la conducta, irritabilidad, regalos de objetos personales o incluso cuando comienzan a preparar documentos para cuando no esté.

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