Los 'guiris' pasan de largo

Imagen del Monasterio de San Millán de la Cogolla sobre una tabla de madera en la que reposan una cámara y varias copas de vino. :: yps/
Imagen del Monasterio de San Millán de la Cogolla sobre una tabla de madera en la que reposan una cámara y varias copas de vino. :: yps

Empresarios, hoteleros, bodegueros y profesores claman por una promoción firme de La Rioja fuera de España después de que en el 2017 el número de visitantes extranjeros haya caído más del 19%

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

La llegada de las suecas en los años 60 marcó un hito en este país no sólo porque por primera vez cuerpos esculturales se mostraban sin complejos en las playas españolas, sino también porque se empezaba a saborear el néctar de una nueva fuente de ingresos que llegaba generosamente cada verano. Ese flujo de turistas se hizo esperar no sólo en La Rioja, sino en todas las comunidades de interior. Hubo que explorar otras fórmulas e innovar otras recetas, que maridan uno de los vinos con más reconocimiento en todo el mundo, una gastronomía de estrellas Michelín y un rico legado cultural, patrimonio de la humanidad, para que esta región desplegara su 'sex appeal'. Los ingredientes, de primerísima calidad, estaban sobre la mesa.

En esta carrera de fondo, La Rioja recibió hace unos días un jarro de agua fría. De acuerdo con los datos que difundía el Ministerio de Energía y Turismo, con la información de Turespaña y las estadísticas que aportan las encuestas FRONTUR y EGATUR del Instituto Nacional de Estadística (INE) sólo La Rioja, Aragón y Ceuta y Melilla perdieron el año pasado atractivo para los turistas extranjeros. En concreto, a esta comunidad llegaron el año pasado el 19,3% visitantes foráneos menos que en el 2016. Teniendo en cuenta que en el resto de regiones españolas aplaudían los resultados y que España, en su conjunto, desbancaba por primera vez a EEUU en la segunda posición en número de llegadas, sólo por detrás de Francia, la cifra del departamento de Álvaro Nadal prendía la mecha en las redes sociales y entre las líneas de esa realidad virtual se apuntaban algunos de los factores que habían conducido a la pérdida de atractivo.

Incluso The New York Times en un especial digital sobre las 50 ciudades del mundo que hay que visitar en este 2018 apuntaba una de las claves. Entre el medio centenar de lugares recomendados, dos son españoles: Sevilla, que ocupa el puesto 19, y Ribera del Duero, el 48. Esta última sugerencia la efectúa consciente de que a esa región «se llega fácilmente por la ciudad de Valladolid, a una hora al norte de Madrid en el tren de alta velocidad», a pesar de que reconoce que es la segunda región vitivinícola del país, por detrás de Rioja: «Las copas se llenarán hasta los bordes para brindar por la segunda región vinícola de España», dice textual.

Las infraestructuras aparecen, por tanto, como un condicionante negativo, pero, según el cocinero Francis Paniego, que ostenta tres estrellas Michelín, dos por El Portal de Echaurren, y otra por el restaurante de las Bodegas Marqués de Riscal, no es el único ni el principal. «La falta de mejores comunicaciones o infraestructuras es un hándicap, pero no es un obstáculo insalvable y no puede convertirse en una excusa porque antes se venían haciendo las cosas bien».

En opinión de Paniego, que fue uno de los primeros en levantar la voz -lo hizo primero en Twitter y luego en declaraciones a este diario- los atractivos de esta región son más que suficientes para mantener un crecimiento sostenido durante años del turismo foráneo, de ahí que califica esta bajada de un «escándalo» que no se puede tapar con el incremento del nacional.

La promoción es uno de los factores que habrían abocado a esta situación, al abandonar campañas como 'La Rioja, la tierra con nombre de vino' que, a su juicio, «ha sido el mejor eslogan que ha tenido esta comunidad». De ahí que llama a los responsables políticos a que analicen cuanto antes dónde se ha fallado para virar el rumbo e insta a crear una mesa de trabajo con expertos para retomar una estrategia que en su día dio buenos resultados.

Asegura sentirse enfadado y como empresario exige a los políticos «que sostenemos con nuestros impuestos» que hagan el mismo esfuerzo que el trabajo diario que él hace para ofrecer la mejor cara de esta tierra. «Soy riojano, trabajo aquí y quiero quedarme aquí», sostiene, pese a que reconoce que ha recibido varias ofertas que ha dejado pasar de largo. En cuanto al mensaje a trasladar, lo tiene claro. Tiene que ser único, directo y atractivo, centrado en el Rioja porque, sin duda, «es el mascarón de proa de nuestra comunidad».

El malestar por las estadísticas oficiales también es patente entre los hoteleros. Demetrio Domínguez, presidente de la Asociación Riojana de Hoteles, integrada en la FER, considera que los datos del año 2017 «son para estudiarlos, para preocuparnos y para rectificar de inmediato cualquier actuación encaminada a frenar esa tendencia a la baja, ya que en el turismo no hay tiempos muertos, hay tiempos pasados y tiempos presentes, esto cambia a una marcha que si nos paramos nos sacan del mercado».

Todo ello pese a que esta comunidad, a su juicio, tiene numerosas fortalezas como un vino que se conoce en todo el mundo, el Camino de Santiago y una profunda cultura gastronómica, que no pueden verse opacadas por la eterna pregunta: ¿Cómo llegamos a La Rioja? «La respuesta a esta cuestión es nuestra mayor debilidad: las carreteras, línea férrea, línea aérea». Tampoco la promoción ha jugado a favor de esta región porque «no aprovechamos las inercias de la exportación con el mundo del vino, del calzado, y debemos unir esfuerzos. Ya que no hay recursos económicos... echemos imaginación».

A su modo de ver, otra de las patas sobre las que se asienta el turismo extranjero y que en estos momentos cojea es la falta de recursos económicos y de promoción por parte de la Administración. Domínguez reclama además la creación de una Consejería de Turismo o una Dirección General de Turismo única, sin compartir gestión con Cultura, como ocurre en la actualidad, y que cada paso que se dé sea «de la mano con el sector porque somos el mejor perro de guía que puede existir».

«Algo estamos haciendo mal»

Francisco Martínez Bergés saca el cilicio de la autoflagelación porque los datos dejan claro que «algo estamos haciendo mal», apunta el presidente de los hosteleros riojanos. No cree que «los políticos no trabajen, pero tal vez lo hagan equivocadamente y sin contar con los que deberían contar, con todos los gremios».

Entiende que son varios los factores que han podido influir en las cifras y aunque no sólo tienen la culpa las infraestructuras, estas también han tenido un papel negativo con el turismo extranjero. «A la gente le dices que son cuatro horas en tren o que para llegar a La Rioja tienes autopista de pago y...». Además, influye «cómo se hace la promoción, de qué manera, dónde metemos dinero y dónde no y cómo se anuncia en un sitio o en otro», sostiene. Y tal vez, añade, «nosotros tengamos la culpa por no haber presionado a los políticos desde el minuto uno, pero hay que reconocer que hemos hecho las cosas mal todos». Para ilustrar la que califica de «falta de previsión» cuenta que en la recién finalizada feria de Fitur, La Rioja estrenó expositor y en su parte más alta «que son cajones, no le ponemos nuestros productos, podíamos haber colocado vino y calzado, por ejemplo».

Luis Blanco, director del grado de Turismo de la Universidad de La Rioja (UR), es la voz menos crítica. «Se hacen cosas y en los últimos diez años se han estado haciendo las cosas muy bien. Las campañas publicitarias han sido buenas, no, buenísimas, y el resultado lo estamos viendo». Y aunque el turismo extranjero haya bajado en el 2017, «lo cierto es que en los últimos años ha crecido».

«¿Que se pueden hacer más cosas?, obviamente» y una de ellas tiene que ver con mejorar las comunicaciones porque «alguien que viene de Europa como muy cerca puede aterrizar en Bilbao, pero después tiene que trasladarse de Bilbao a Logroño» y aunque «está claro que no podemos tener una infraestructura de aeropuerto ni de vuelos para que lleguen aquí directamente, sí que podría ser más fácil». Esta sería una circunstancia a mejorar, al igual que dar un impulso a los alojamientos vacacionales porque «es parte de la evolución de nuestra sociedad, de cómo nos movemos y cómo viajamos, y si el turista quiere venir aquí y resulta que no tiene mucha oferta o la oferta es poco acorde a sus necesidades, obviamente no van a venir», asegura.

El riojano Jorge Latorre, profesor de Gestión cultural y Patrimonio histórico de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, parte de la base de que en La Rioja «el cuidado del patrimonio es una asignatura pendiente. Somos una comunidad pequeña y joven y no tenemos la identidad histórica que tienen el País Vasco, Navarra y Castilla y León; y sólo cuando uno tiene clara su identidad histórica cuida su patrimonio», que es uno de los atractivos turísticos de una comunidad. «Es llamativo que Ribera del Duero sea un destino turístico enológico-artístico de primer orden internacional y La Rioja no». A esta razón histórica, según Latorre, se suma el hecho de que La Rioja recibe menos fondos de Madrid para la rehabilitación que comunidades vecinas. Pero el dinero no lo es todo: «puede emplearse también mal, como en el caso del reciente frontón de Estollo, que rompe la estética de un paisaje que debe estar protegido». «Los navarros y vascos, además de capacidad de presión en Madrid, han tenido más sensibilidad para cuidar sus pueblos y patrimonio artístico; y sus instituciones han velado por que sea así. Por eso ellos están ya recibiendo los frutos de un turismo cultural que a nosotros no nos llega como debería».

«Forzar la estadística»

Para Eduardo Rodríguez Osés, director general de Cultura y Turismo, la estadística que ofrece el Ministerio con datos de FRONTUR y del INE, que mide las pernoctaciones, «acumula una serie de variaciones y no tiene en cuenta los pesos que tienen los distintos tipos de ocupación que habitualmente distinguimos entre hoteleros, extrahoteleros, camping, casas rurales y demás». En su opinión, hay que relativizar el dato porque el turismo extranjero representa el 17% frente al 83% del nacional, con lo cual «la apertura de nuestra región a turistas de distintas procedencias siempre va a ser una apuesta importante, pero primero tienes que cuidar la parte de turismo nacional porque es el 83% de tu negocio». Además, cree que se magnifican los datos porque «ese 17% sólo suelen suponer el 14% de las pernoctaciones».

Asegura que están «contentos» porque «desde el 2010 hasta el 2017 se ha crecido tres puntos en turismo internacional», pese a ello «cualquier debate que haya lo doy por bien recibido porque nos permite tener una perspectiva más amplia».

En cualquier caso, aclara que los datos de la estadística hecha pública por el Ministerio sólo recogen el destino principal, de ahí que desde el Gobierno de La Rioja ya están reclamando al INE conocer las etapas del viaje porque «de vez en cuando te puedes encontrar con que el destino principal y aquello que contabiliza al turista extranjero está en el País Vasco, porque es donde ha llegado y ha pasado sus primeras noches de alojamiento o porque está en Rioja Alavesa y de ahí se desplaza a Logroño, Haro y los monasterios», matiza.

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