Los guardianes de las carreteras

Cordón, Aranzabe y un grupo de conductores de quitanieves del parque de Logroño. :: /Juan Marín
Cordón, Aranzabe y un grupo de conductores de quitanieves del parque de Logroño. :: / Juan Marín

El equipo humano del parque móvil del Gobierno riojano relata cómo vivió la gran nevada de la festividad de Reyes

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOLogroño

Cuando el temporal arrecia y la nieve o el hielo colonizan las carreteras riojanas, el tránsito por los 1.500 kilómetros de vías de la red autonómica depende de las 45 personas que integran el equipo humano de los parques móviles dependientes del Gobierno de La Rioja y situados en Logroño y Calahorra. A estos se suma un conjunto de colaboradores diseminados por el territorio riojano (uno en Rioja Alta, otro en Valdezcaray, uno en Rioja Baja, tres en el Camero Nuevo y otro en la zona centro de la región). Aunque han pasado un par de semanas, estos hombres y mujeres no olvidan la gran nevada que cayó sobre la comunidad en la festividad de Reyes y que puso a prueba su experiencia y profesionalidad.

«Aquella tarde-noche mantuvimos el control en todo momento, pese a que apenas si me daba tiempo a coger el teléfono para recibir los avisos y retransmitírselos a mi ayudante para que distribuyera los medios», recuerda la responsable de la alerta en aquella histórica jornada y jefa del servicio de Carreteras, Marta Cordón. Cordón coordinó un operativo que movilizó por las vías dependientes de la Administración regional a todos los medios de los que dispone la unidad (ocho camiones quitanieves, dos tractores y una fresadora).

Un conductor, a bordo de una máquina quitamieves.
Un conductor, a bordo de una máquina quitamieves. / Juan Marín

Junto a Cordón, supervisó el dispositivo desde el parque móvil de Logroño el director general de Obras Públicas, Carlos Yécora; y el jefe de zona en Rioja Alta y ayudante en la alerta, Fermín Aranzabe. El consejero de Fomento, Carlos Cuevas, permaneció al tanto en todo momento de lo que iba aconteciendo. «Controlamos la situación en la red autonómica, pero la nieve caía con tal intensidad que me preguntaba cuándo iba a parar esto y, si no paraba, adónde íbamos a poder llegar», evoca la responsable de aquella alerta que alcanzó el nivel rojo.

Las 45 personas de los centros de Logroño y Calahorra atienden los 1.500 kilómetros de vías regionales

En este punto, Cordón alaba la «implicación y vocación de servicio público» de los profesionales de los parques móviles. Y es que reconoce que hacen frente a «momentos de tensión, en los que hay gente atascada en la nieve con niños y situaciones de urgencia». Como la que tuvieron que encarar aquella jornada cuando debieron abrirle camino con un quitanieves a una ambulancia para que trasladase a un enfermo con ELA desde el valle de Ocón al hospital San Pedro porque, como consecuencia de la interrupción del suministro eléctrico en decenas de pueblos, las máquinas que le asisten habían dejado de funcionar.

«Apenas sí me daba tiemp oa coger el teléfono para recibir los avisos y retransmitirlos para repartir los medios» MARTA CORDÓN / ALERTAS

A estas emergencias de carácter más puntual, se suman otros episodios mucho más frecuentes de gran tensión. «Hay conductores que se ponen muy nerviosos y los compañeros que llevan los quitanieves tienen que calmarlos y realizar con ellos una labor casi de psicólogos», afirma la jefa del servicio de Carreteras.

«Parecía que trabajábamos en balde porque lo que limpiábamos al poco se volvía a llenar» FERMÍN ARANZABE / AYUDANTE ALERTA

Los parques móviles están en permanente comunicación con el SOS Rioja y reciben por fax o teléfono las incidencias en las vías autonómicas. En función de su magnitud y localización habilitan el operativo. El parque móvil de Calahorra se encarga de limpiar las carreteras de Rioja Baja y entorno (hasta el límite imaginario situado en Murillo de Río Leza) y el de Logroño aborda el resto de la comunidad. «Aunque hay transversalidad entre los parques» y se pueden reordenar efectivos en función de las necesidades, señala Cordón. Asimismo, los vehículos disponen de un GPS que permite conocer en todo momento su ubicación en el territorio para redirigirlos a otro lugar si hiciera falta.

Prioridades

Fermín Aranzabe lleva 32 años trabajando en el parque móvil de Logroño. La nevada de Reyes asegura que fue «una de las mayores» que ha visto en este tiempo. «Parecía que trabajábamos en balde porque lo que quitábamos al poco se volvía a llenar», rememora.

Como todo en la vida, sostiene que también a la hora de establecer un dispositivo hay que marcar prioridades. Y es que «desde los pueblos te llaman y quieren que les atiendas a todos a la vez». Una de las situaciones que se antepusieron fue el habilitar un paso para que decenas de vehículos pudieran acudir a los funerales que se celebraron aquella gélida tarde en puntos tan distantes como Villarroya, Santa Engracia del Jubera, Mansilla y Montenegro de Cameros.

Aunque no resulta de su competencia, colaboraron a su vez en la limpieza de la N-111 que permaneció cortada en su límite con Soria. «Y viendo lo que pasó en la A-12, con cientos de coches atrapados, derivamos a los camiones por la N-232», agrega.

«Resulta muy reconfortante ver la implicación de nuestros equipos. Se trata de gente con mucha experiencia que, a un mismo tiempo, te viene con el problema y también con la solución», concluye Cordón. A ella se le quedó una imagen de aquel día grabada en la retina: «Los ojos de concentración que traían a la vuelta nuestros conductores tras haber visto tanta nieve y con tanto resplandor».

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