Un camionero por la AP-68: «Si sirve para que haya menos muertes, soy partidario»

Rubén Santolalla en su trailer señalando la nacional, casi vacía de camiones./María Félez
Rubén Santolalla en su trailer señalando la nacional, casi vacía de camiones. / María Félez

Diario LA RIOJA recorre el tramo riojano de la AP-68 junto a un camionero en el primer día laborable de desvío obligatorio del gran tráfico pesado de la N-232 a la autopista

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

Ayer no era un día cualquiera para Rubén Santolalla, que se estrenó con su camión en la AP-68 en el tramo Tudela-Zambrana, obligado por la nueva regulación que desvía el tráfico más pesado a la autopista para mejorar la fluidez y la seguridad vial en la N-232. Parte de ese recorrido lo venía haciendo desde hace dos décadas por carretera. En un sentido si iba hacia Bilbao, en el otro si se dirigía hacia Barcelona. Ayer salió antes de las seis y media de casa y a las nueve estaba en Oyón después de haber descargado en diferentes municipios. Aún le queda cargar en Agoncillo y descargar en Aldeanueva de Ebro. En su recorrido de la localidad alavesa a la riojana por la autopista le acompaña Diario LA RIOJA. Se ven camiones en uno y otro sentido. No muchos, pero el paisaje ha cambiado.

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«Esto no lo había visto nunca; en un recorrido de apenas diez kilómetros hemos visto una veintena de camiones», indica. Rubén expresa sus dudas sobre la medida: «Creo que debería liberarse la autopista y que cada uno coja el recorrido que más le convenga». Entiende que para los camioneros que pasan de largo por La Rioja es una opción perfecta pero para los que descargan y cargan por aquí, como es hoy su caso, es un quebradero más de cabeza. «Ahora tenemos que estar pendientes de qué entrada coger y cuál es la salida correcta que hay que tomar, en muchos casos desandando el camino ya recorrido», asegura. Y es justo lo que nos sucede al volver hacia Aldeanueva. Su camión hace ocho kilómetros más de los que haría si hubiese ido por carretera.

El paso de camiones ayer era habitual en la AP-68, algo que hasta ahora era una anécdota. | N-232, vacía de camiones a las diez de la mañana. | Un camión comienza la maniobra de adelantamiento en la autopista. / María Félez

«Es un tema complicado porque molestar lo hacemos en todas las vías, y ahora molestamos a la gente que ha pagado por ir más tranquila por la autopista», dice. Mientras habla nos adelanta un camión. Rubén va a 85 kilómetros por hora y al otro le cuesta casi tres minutos adelantarnos. Tres coches tienen que reducir su velocidad para esperar a que termine de hacer la maniobra de adelantamiento. Enseguida los tres coches nos adelantan y el minúsculo atasco desaparece.

«Es verdad que si haces todo el recorrido por autopista gastas menos gasolina porque vas a una velocidad constante pero no hay suficientes salidas y para acceder a las entradas tienes que alargar tu recorrido con el dinero y el tiempo que conlleva», comenta.

Excepciones a la obligación de desviarse a la AP-68

1 Los vehículos o conjunto de vehículos en los que el origen o destino de las mercancías que transportan
, de acuerdo con la carta de porte o documentación equivalente que lleven a bordo, se encuentren en las localidades a las que sólo puede accederse desde los tramos restringidos, en el trayecto imprescindible debidamente justificado.
2 Los vehículos dedicados al
servicio de auxilio en carretera.
3 Los vehículos
o conjunto de vehículos con autorización especial de circulación por razón de su carga indivisible o de las características constructivas de los vehículos con itinerario específico que incluya total o parcialmente el tramo afectado por esta restricción.
4 Los desplazamientos
dentro del tramo restringido cuyo destino u origen sea la residencia habitual del conductor o el lugar de domiciliación del vehículo, para efectuar los descansos diario o semanal, o para la realización de operaciones de reparación o mantenimiento del vehículo.
5 En situaciones excepcionales
, de emergencia o de servicio público, los agentes de la autoridad responsables de la vigilancia y disciplina del tráfico, podrán permitir la circulación de los vehículos sometidos a la restricción referida.

Además hay camiones que no van a desaparecer de la nacional, añade explicando que los vehículos especiales tienen demasiada anchura para pasar por las entradas de la autopista y que los camiones de tres ejes están exentos de la obligatoriedad.

Él tiene muy claro el peligro que supone la N-232. Nadie le puede contar a Rubén lo que supone una muerte en la carretera. De hecho, mientras hacemos el viaje recuerda que justamente hoy (por ayer) hace 21 años su padre perdió la vida en esta «maldita» nacional. «Piensas que los accidentes les pasan a otros hasta que te toca de lleno», remarca. «Si la medida sirve para que haya menos muertes, yo soy partidario como el que más pero creo que es injusto que se nos obligue», insiste.

El dinero es lo de menos, pero los algo más de cinco euros que supone el viaje multiplicados por todo el año suma «la misma cantidad que me cuesta tener el camión a todo riesgo en vez de tenerlo sólo a terceros», finaliza sin darle mayor importancia al tema económico.

«No hemos tenido mucha información; tenemos que ir por la autopista pero no sabemos dónde cogerla» Rubén Santolalla Camionero

«Ya no te encuentras esas filas de 4 o 5 camiones seguidos, uno detrás de otro; solo alguno suelto» Jesús Subero Conductor habitual en la N-232

«Lo que no hemos tenido ha sido demasiada información, sabemos que tenemos que ir por la autopista pero no qué salidas tenemos que coger para ir a uno u otro sitio. Yo quiero hacer las cosas bien pero así parece que me la estoy jugando a tener buena intuición», finaliza.

Dejamos el camión de Santolalla y nos montamos en el automóvil de Jesús Subero, que se desplaza cada día entre dos y tres veces de Calahorra a El Villar de Arnedo para acudir a su puesto de trabajo. Como mínimo, 53 kilómetros diarios por la N-232 en la que hasta el viernes se encontraba decenas de camiones. «El tramo más complicado es el de la cuesta de la Gata, te pones a adelantar a un camión en el carril de aceleración y otro te viene por el carril contrario», cuenta. «Hay veces que parece que te van a 'escachar' entre los dos», dice. Y eso que él evitaba el adelantamiento a camiones. Ahora ni siquiera puede hacerlo porque toda la carretera es una línea continua sin fin.

Jesús Subero, en su coche a punto de salir hacia la N-232. | La nacional, ayer por la tarde en El Villar de Arnedo. | Subero se cruza con un camión de poco tonelaje en la 232. / María Félez

«Lo hemos comentado los compañeros: se nota sobre todo en tranquilidad, hoy (por ayer) no te encuentras esas filas de 4 o 5 camiones, uno detrás de otro, sólo alguno suelto, quizás un despistado que aún no conoce la medida o gente que viene a descargar por la zona pero nada más», añade.

Ayer, la N-232 cambió su estampa más común. Incluso se veía más tráfico del habitual de coches. «Creo que es que los camiones nos tapaban la cantidad de coches que pasan por esta nacional», bromea Jesús. La realidad es clara cuando llegas al cruce de El Villar de Arnedo para ir hacia Tudelilla. «Antes en este cruce tenías que estar casi cinco minutos porque el goteo de camiones era constante», cuenta Jesús que pasa por ese mismo punto seis veces al día. Ayer no sucedió así, simplemente con hacer el STOP ya pudo acceder a la carretera.

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