Los golpes de calor afectaron en verano a 66 riojanos, el doble que en el 2016

Salud activó el plan de alerta tres días en junio y dos en agosto por superar en la misma jornada los 36 grados de máxima y los 18 de mínima

M. MAYAYO LOGROÑO.

El verano como estación se despidió ya hace unas semanas y aunque el calor nos siga acompañando es momento de hacer balance de las incidencias registradas en materia de salud pública. La Consejería, como es habitual, ofreció ayer los datos una vez desactivada la campaña (en vigor entre el 1 de junio y el 15 de septiembre) que en esta ocasión llevaba por lema 'Vive el verano con Salud'.

La nota discordante de la temporada que, según expresó el director general de Consumo, Juan Ramón Rábade, ha discurrido con «normalidad», fueron los 66 riojanos que tuvieron que ser atendidos por golpes de calor en los centros sanitarios, el doble (34) que los registrados en el verano del 2016.

EL PLAN DEL VERANO

Duración
Plan
Del 1 de junio al 15 de septiembre.
Golpes de calor
Episodios
66 personas atendidas frente a las 34 del verano del 2016.
Gravedad
Sólo 4 necesitaron ser ingresadas.
Activación del plan de alerta
Temperaturas umbrales
Para estar en alerta hay que rebasar simultáneamente en el día los 36 grados de máxima y los 18 de mínima.
¿Cuántas veces se activó?
Los días 14, 19, 22 de junio y 3 y 4 de agosto se alcanzó el Nivel 1 (amarillo), considerado de bajo riesgo.
Inspecciones
Piscinas
Se han realizado 120 inspecciones a cien instalaciones acuáticas.
Pantano González Lacasa
Ocho inspecciones sanitarias.
Alimentaria
1.152 visitas giradas a establecimientos (3 debido a denuncias y 14 por alertas).

Todos los episodios estuvieron relacionados con grupos de riesgo, especialmente ancianos, niños, enfermos con patologías crónicas o personas que por circunstancias (trabajo, ocio...) se exponen más a temperaturas extremas. De ellos, solo 4 requirieron ingreso hospitalario.

La mejor noticia ha sido que ninguno de los afectados perdió la vida por esta causa. Rábade echó mano de la memoria para señalar que la última persona muerta por un golpe de calor en La Rioja se remonta al 2015 y fue un hombre de 60 años.

En la primera mitad del verano es cuando se produjeron la mayoría de los casos (62). El director general de Salud recordó que fue cuando las temperaturas alcanzaron los mayores niveles. Desde mediados de agosto, el calor nos dio una notable tregua que se tradujo en solo cuatro personas atendidas.

Y es que cuando el calor aprieta se activa el plan de alerta, prevención y control. Para que esto suceda la temperatura máxima debe sobrepasar los 36 grados y, en la misma jornada, la mínima, los 18 grados. Estos son los umbrales para entrar en alerta y se han hecho realidad este verano los días 14, 19, 22 de junio y 3 y 4 de agosto, cinco jornadas en las que, por tanto, se activó el nivel 1 (amarillo), de bajo riesgo.

Rábade se refirió, además, al capítulo alimentario y se felicitó por que en este verano no se ha detectado ningún brote de toxiinfección alimentaria ni en establecimiento público ni en el ámbito privado. Ahora bien, la labor inspectora se notó: hubo 1.152 inspecciones por parte de las autoridades sanitarias (3 de las visitas motivadas por denuncias y 14, por alertas).

En el verano se intensifica también el control ambiental. En esta línea, el embalse González Lacasa, la única zona de baño autorizada, mantuvo la calidad de agua excelente como en los últimos años. Aún así se giraron 8 visitas de inspección sanitaria que incluyeron toma de muestra de agua, su calificación semanal y difusión de la información.

Tristemente, La Rioja tuvo que lamentar una muerte por ahogamiento (un varón de 63 años) el 17 de julio en una piscina particular en una urbanización avenida de Madrid.

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