Genios de la mezcla

Presentación, ayer, del IV Concurso de Gintonics de La Rioja, convocado el jueves. :: Juan Marín/
Presentación, ayer, del IV Concurso de Gintonics de La Rioja, convocado el jueves. :: Juan Marín

El jueves se celebra el IV Campeonato de Gintonics de La Rioja

PABLO GARCÍA-MANCHA

El gintonic se ha convertido en uno de los combinados por excelencia y la multiplicación de aficionados al placer de su degustación ha hecho que su aparente sencilla receta (ginebra más tónica) viva una sorprendente evolución hasta convertirlo en muchos casos en apenas una inspiración para elaborar combinados casi churrieguerescos en forma, fondo y presentación, verdaderos cócteles con toda suerte de aditamentos estéticos que han contribuido a perder la esencia del origen de esta combinación. «Pero un gintonic es un gintonic», explica Chema Rello, presidente de la Asociación de Barmans de La Rioja y un absoluto enamorado del mundo de la coctelería: «A veces se llega a un extremo en el que se supera el propio fondo de la elaboración, pero en este caso hablamos de gintonics, los mejores de nuestra tierra». Y es que ayer se presentó el IV Concurso de Gintonics de La Rioja, que se celebrará el próximo jueves a partir de las 16.30 horas en el Wine Fandango, de Logroño: «No cabe duda de que está de moda y que vive una etapa de asombrosa precisión en cuanto a medidas, sabores, cantidades, ingredientes y aromas. Pero en este concurso buscamos la calidad máxima, tanto en el trabajo del barman como en la valoración organoléptica», explica, con dos jurados que valorarán tanto el trabajo del barman en la arquitectura de cada copa como el resultado en su degustación. «Es una fórmula habitual en los concursos para diferenciar ambos conceptos, y el jurado del sabor no sabrá a quién corresponde cada combinación».

En este caso la receta serán como ginebra la 'Tanqueray' -la única del mundo que está en el salón de la fama de San Francisco-, tal y como señaló Íñigo Bezares, de la empresa Diageo. Y como 'mixer', es decir, como soporte mezcla, las tónicas de la gama premium de 'Schwepps', la que más tiempo mantiene la burbuja, algo vital en un gintonic, un aspecto «esencial en una bebida de este tipo», según palabras de Noemí Barrales, ejecutiva de 'Schweppes Suntory España', que también participó en la presentación del evento.

El gintonic tiene un origen médico, cuando se utilizaba uno de los principios activos de la tónica, la quinina, para combatir la malaria. Los soldados ingleses, para rebajar el sabor, lo mezclaban con ginebra y en 1783, Johann Jacob Schweppe, un joyero de origen alemán residente en la ciudad suiza de Ginebra, inventó un sistema para introducir las burbujas. No era magia, aunque sí ingenio. El mismo que demostrarán el jueves los camareros riojanos.

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