«El gasto en pensiones no parará de crecer hasta el 2050»

El profesor Fernando Antoñanzas. :: Díaz Uriel/
El profesor Fernando Antoñanzas. :: Díaz Uriel

Fernando Antoñanzas Catedrático de Economía Aplicada

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Fernando Antoñanzas es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Rioja. Tiene claro que «si hay inflación el pensionista seguirá perdiendo poder adquisitivo», pero también que, al margen de la evolución del coste de la vida, el sistema «necesita una reforma profunda». En este sentido, advierte de que hasta el 2050 no habrá un descenso considerable de pensionistas y que queda por delante la auténtica «digestión del español del siglo XX».

- Con la recuperación económica el pensionista pierde poder adquisitivo. ¿Paradójico?

- Efectivamente, las pensiones ganaron poder adquisitivo en los años más críticos. En todo caso, la noticia es que en este difícil periodo los pensionistas han perdido poco más de un punto cuando los funcionarios hemos perdido desde el 2008 un 10%. La reforma que se planteó corrige la indexación completa al IPC que seguía al Pacto de Toledo.

- ¿Es posible garantizar, como antes, revalorizaciones con el IPC?

- Si se indexan las pensiones al IPC hablaríamos de 2.000 o 3.000 millones de euros más de gasto. El 0,25% será casi seguramente la revalorización que seguirá aplicándose. A partir del 2019 entrará además en funcionamiento el factor de sostenibilidad, pero todavía no se ha determinado concretamente a la espera de los datos de esperanza de vida. Eso sí, se supone que afectará negativamente al pensionista porque con más años de vida presupuestos, menos cobrará.

- Los sindicatos ya hablan de pérdidas de poder adquisitivo del 15% en diez años, al margen del factor de sostenibilidad...

- Lo que está claro es que si hay inflación habrá pérdida de poder adquisitivo, pero realmente no sabemos cómo se comportará el IPC. Nadie esperaba los años de inflación negativa y los hemos tenido. Lo que hay que tener claro es que el gasto no parará de crecer al menos hasta la digestión del 'baby boom' español del siglo pasado.

- ¿Hasta cuándo entonces?

- La tasa de nacimientos empezó a decrecer a finales de los 70 en España, con lo que a partir del 2050 habrá un descenso considerable. Pero tenemos 30 años con una pirámide población muy gruesa en la parte alta y estrecha por abajo. Para mí, lo de la baja natalidad no es tan preocupante porque hay mucha gente en el mundo sin trabajo, pero el envejecimiento poblacional sí exige una reforma profunda del sistema actual de pensiones.

- ¿Se ha gestionado mal la 'hucha' en estos años?

- Si se utiliza para pagar las pensiones está bien gestionada. Ahora bien, si se ha empleado para pagar otras cosas es otro tema. Reducir las cotizaciones sociales con las políticas activas de empleo está muy bien, pero es cierto que causan también menos ingresos. Quizá lo ideal era haber pagado estas políticas con otros recursos que no fueran de la Seguridad Social. Es decir, no es que haya un mal uso de la hucha, sino que se ha 'jugado' con políticas de cotizaciones para hacer política económica.

- ¿Es necesario un impuesto para financiar el sistema?

- Un impuesto es una vía de financiación, pero si no se recauda lo suficiente estamos en las mismas. Soy más partidario de sostener el sistema con recargos por ejemplo en los impuestos generales.

- ¿Y actualizaciones por tramos?

- El sistema español ya es redistributivo. Ha habido actualizaciones de las pensiones más bajas y creo que es una de las virtudes del sistema español. Hay un tope de pensión por jubilación, mientras que en Francia o Alemania las pensiones máximas pueden ser de 5.000 ó 6.000 euros. La pensión media de jubilación ya está en mil euros y permite vivir con dignidad, toda vez que estas personas ya no tienen tantos gastos. Es para lo que da el sistema y hay que adaptarse a la pirámide demográfica y la avalancha de jubilados que tendremos.

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