El gasto de los hogares riojanos recupera los niveles previos a la crisis económica

El gasto en alimentación se ha contraído en una década. :: j/Juan Marín
El gasto en alimentación se ha contraído en una década. :: j / Juan Marín

Tras un quinquenio estabilizado en el entorno de los 26.000 euros por familia, el consumo en La Rioja creció durante el 2017 hasta los 28.081 euros

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

El consumo de los hogares riojanos toma oxígeno. Lo hace con relativa moderación, aflojando el extenuante ritmo de contención impuesto durante la prolongada e intensa crisis económica y recuperando niveles similares (ligeramente inferiores, eso sí) a los del 2007, el año en que todo empezó.

Esa es la principal conclusión que se desprende de la encuesta de presupuestos familiares publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que analiza el comportamiento de las economías familiares desde la óptica del gasto a partir de los datos recabados en unos 24.000 hogares de España.

Asegura el INE que a lo largo del año 2017 los hogares riojanos, por término medio, completaron un gasto total de 28.081,27 euros. Ese presupuesto, en el conjunto de España, no es de los más dilapidadores. De hecho, La Rioja se sitúa ligeramente por debajo de la media estatal (fijada en 29.188,19 euros en el 2017) para acabar liderando el grupo de regiones que más continúa limitando sus gastos.

En todo caso, hay grandes diferencias entre hogares. Así, el INE apunta que disfrutan de una mayor capacidad de gasto aquellos en los que el principal aporte económico lo hace una persona de entre 45 y 64 euros (33.603,28 euros). En el extremo contrario, los hogares a cargo de jubilados gastaron 20.405,80 euros.

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También existe una enorme disparidad entre las comunidades autónomas. Realidades prácticamente antagónicas que hacen que, por ejemplo, un hogar extremeño disponga para su supervivencia de un presupuesto (22.887,31 euros) un tercio inferior del que, de media, manejan los de Madrid (34.016,49), País Vasco (33.709,32) y Navarra (32.834,68). Junto a Extremadura, Canarias (23.918,51 euros) y Castilla-La Mancha (24.986,65) son las dos únicas regiones en las que los hogares gastaron en el 2017 menos de 25.000 euros.

Incremento del 4,4%

El devenir de las economías familiares de La Rioja desde el año 2007 ha encadenado reiterados ajustes presupuestarios hasta el 2015, ejercicio en el que, de manera extremadamente tímida, esbozó un atisbo de recuperación. En todo caso, entre los años 2012 y 2016 las cuentas de los hogares riojanos se movieron en una horquilla que osciló entre los 26.206,27 y los 26.880,18 euros. Ahora, tras un repunte del 4,46% en el último ejercicio, han recuperado el nivel de los 28.000 euros.

Hay una constante que se ha mantenido (y se mantendrá) en esos balances domésticos. El principal gasto que deben afrontar continúa siendo el de la vivienda. Durante el año 2017 absorbió 14,88 euros de cada 100 disponibles. En todo caso, el ajuste de los precios del mercado de la vivienda se deja notar en la estadística del INE si se compara con lo que sucedía en el 2007.

Entonces, a punto de reventar la burbuja inmobiliaria, la vivienda representaba el 15,16% de la factura anual. Junto a la vivienda, los principales gastos en que incurrió una familia riojana en el 2017 fueron los de restauración (9,44%), los vinculados al automóvil (4,48%), en ropa y calzado (3,92%) y en carburantes (3,72%).

El año 2012 (junto al 2015) fue el peor escenario al que se tuvieron que amoldar las familias riojanas. En un ejercicio su presupuesto se contrajo más del 6,5% hasta los 26.276,97 euros. Eso, en un escenario general de ajuste, obligó a marcar una serie de prioridades que, a la postre, vinieron a modificar el patrón del consumo doméstico.

La paulatina recuperación, confirmada finalmente en el 2017, permite comprobar hacia dónde han dirigido los hogares riojanos esa mayor disponibilidad económica. Así, la comparación con el 2012 muestra un repunte del 520% del gasto en telefonía, del 124% en el caso de bienes para el ocio, el deporte y la cultura y del 122% en productos farmacéuticos. También crecieron, entre otros, los gastos en educación superior (50%), en suministro de agua (40%), electricidad (6,7%) y gas (4,4%).

En el extremo contrario, el gasto en prensa, aparatos eléctricos para el cuidado personal, turismo y conservación de la vivienda son los que acumulan un mayor ajuste.

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