Una prueba de noche.. y abarrotada

Las compañías de la Guardia Real, formadas en Vara de Rey, en el ensayo del desfile de mañana :: j. marín/
Las compañías de la Guardia Real, formadas en Vara de Rey, en el ensayo del desfile de mañana :: j. marín

Cientos de logroñeses llenaron el entorno de Vara de Rey con Pío XII para presencia el ensayo del evento central del Día de las Fuerzas Armadas| El Grupo de Honores de la Guardia Real reunión en torno a la Tribuna Real a centenares de vecinos

María José Lumbreras
MARÍA JOSÉ LUMBRERASLogroño

Expectación máxima. El público abarrotó las gradas colocadas en Vara de Rey, llenó las aceras y se sentó en los bordillos. El que se había acomodado en la zona más próxima a Gran Vía se quedó helado cuando se dio cuenta de que no habría desfile hasta allí y subió en tropel hacia el cruce con Pío XII, que ha devenido en la 'zona 0' de este evento. Y, aunque era un ensayo, quienes se acercaron pudieron ver las evoluciones de los cerca de 350 integrantes del Grupo de Honores de la Guardia Real, Unidad de Música incluida, recién bajados de autobuses al efecto. En torno a ellos, los encargados de llevar el cronómetro en la mano para clavar lo que cuesta cada cosa, de manera que, al final, mañana todo encaje.

El narrador, además, fue relatando cada detalle, como hará mañana. Que si «sus Majestades efectúan su llegada», que si «son recibidos por el presidente del Gobierno riojano, José Ignacio Ceniceros y por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal»... Hasta la bandera subió por el mástil habilitado para la ocasión en lo que a diario es una confluencia de calles de lo más transitada por numerosos conductores de la capital.

Juan Marín

Metro en mano, se fueron tomando las medidas por un sitio y por otro, una y otra vez. No en vano, tendrán que pasar por allí hasta 2.678 militares y guardias civiles y 147 vehículos. No va a quedar nada a la improvisación. Hasta se practicaron los saludos a las más altas autoridades que anoche aún no habían llegado a Logroño con alguien que interpretaba su papel.

No llegó a la Gran Vía y tampoco alcanzó la calle Huesca, que es la que servirá de punto de partida al desfile terrestre. Todo se desarrolló, desde las diez y media de la noche, alrededor del núcleo de Vara de Rey y Pío XII para regocijo de quienes habían ocupado los asientos que mañana usarán autoridades del Estado, regionales y colectivos y asociaciones varias. No quedó un hueco.

Y quienes acudieron, que además lo hicieron con antelación más que suficiente porque desde las nueve y cuarto ya había gente, entretuvieron la espera mostraron su buen humor aplaudiendo y vitoreando cualquier novedad que se producía. Al iniciarse el acto, alguna cara se torció al comprobar que no iba a ver todo lo que quería por el menor tramo de calle que iba a usarse.

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