Logroño es rojo y amarillo

Logroño es rojo y amarillo
Enrique Del Río

El Desfile de las Fuerzas Armadas recorre Logroño sin lluvia y con una multitudinaria presencia de público en las calles

LA RIOJALogroño

La lluvia ha respetado el desarrollo del desfile del Día de las Fuerzas Armadas, presidido por los Reyes y al que han asistido miles de personas en Logroño, en un día histórico para la ciudad que nunca había vivido un acto tan multitudinario.

Unos 2.600 militares y guardias civiles, con 137 vehículos y más de 50 aeronaves han recorrido las calles del centro de la capital riojana, engalanada en «rojigualda» para la ocasión, en los numerosos centros florales colocados por toda la ciudad y en las banderas que los logroñeses han colocado en sus balcones y ventanas.

La avenida Vara de Rey, donde se ha acotado un recorrido de 1.100 metros para el desfile, se ha quedado pequeña para acoger a los miles de ciudadanos que no han querido perderse este acto para reconocer el trabajo que desarrollan las Fuerzas Armadas.

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Logroño ha amanecido con un fuerte aguacero que ha desanimado a algunos vecinos a mojarse para coger sitio y han optado por quedarse en casa para verlo en televisión.

Sin embargo, los madrugadores más osados han conseguido un hueco en primera fila del recorrido, tras aguantar desde antes de las ocho de la mañana bajo la lluvia con paraguas, chubasqueros y una silla para hacer más amena la espera.

Los bazares del centro de Logroño han aprovechado la ocasión para vender banderines, que los niños agitaban con orgullo, pero también han despachado un gran número de chubasqueros y ponchos desechables.

Dos horas antes del inicio del desfile ha dejado de llover, y ante todo pronóstico, la lluvia ha respetado durante todo el desarrollo del acto y el sol se ha hecho un hueco en el cielo.

Los logroñeses han transmitido su cariño a los monarcas, a quienes han recibido con aplausos y gritos de «¡Viva el Rey¡» cuando han llegado para ocupar su puesto en la tribuna. Felipe VI, en calidad de jefe supremo de las Fuerzas Armadas, vestía en esta ocasión uniforme del Ejército del Aire.

EFE

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, a quien desde los balcones algunos vecinos han saludado con vítores de «guapa» y «¡Arriba España!», ha presenciado el acto junto a los miembros de la cúpula militar.

Tras pasar el Rey revista a las tropas y recibir novedades, se ha izado la bandera y ha comenzado el homenaje a los fallecidos en acto de servicio.

En este momento cargado de emotividad y bajo el himno «La muerte no es el final», han acompañado a Don Felipe a colocar la corona funeraria ante el monumento a los caídos diez militares que han recibido la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo, la máxima condecoración por actos de servicio.

Ha sido un desfile multitudinario, con aceras y calles llenas, con balcones repletos... y sin lluvia. El inicio de la mañana hacia presagiar o peor, con chubascos a ratos muy fuertes que ponían en duda la celebración del desfile aéreo. Pero al final, a eso de las once ha dejado de llover, y todo ha salido a pedir de boca: buena temperatura, y un emocionante Día de las Fuerzas Armadas.

Los miles de ojos que escudriñaban el cielo confiando en que no lloviera han presenciado fascinados el vuelo de la «Patrulla Águila», que ha hecho su primera pasada sobre Logroño tras el homenaje a los que dieron su vida por España, dejando en el aire una estela con los colores de la enseña nacional.

Al teñir el cielo de los colores de la bandera nacional, que este año conmemora el 175 aniversario de su creación, miles de móviles han captado el instante, uno de los más fotografiados del desfile, junto al singular paso de la Legión.

A continuación se ha desarrollado el desfile aéreo, en el que participaban aviones cazas F-18 y Eurofighter, así como nuevo avión de transporte A400M.

La lluvia sí ha dejado en tierra a parte de dicho desfile áreo: a los Canadair apagafuegos y a los helicópteros Sirkorsky de la Armada.

La parte aérea había sido abierta por la Patrulla Águila, durante el homenaje a los caídos, dando una pasada de homenaje dejando una estela en el aire con los colores de la bandera de España siguiendo la longitud de Pérez Galdós. Y también ha sido la patrulla Águila la que ha cerrado, de nuevo con la bandera de España, esta vez siguiendo el recorrido de Vara de Rey.

A continuación y por los 1.100 metros de recorrido, han desfilado blindados 8x8 Piraña de la Armada y de vehículos de intervención de la UME, así como carros de combate Leopard y vehículos de combate Pizarro.

Como novedad, la gendarmería francesa desfilaba junto a la Guardia Civil.

A pie marchaban efectivos de los tres ejércitos, la Guardia Civil, la UME, la Legión y los Regulares de Ceuta.

El acto también servía para conmemorar aniversarios, como los 175 años de creación de la Bandera Nacional, el 75 aniversario de la creación de la Academia General del Aire, los 75 años de la creación de las Milicias Universitarias y los 30 años de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas.

Al término de la parada militar, cerrada por las unidades a caballo -el Escuadrón y la Batería de la Guardia Real y el Escuadrón de Sables de la Guardia Civil-, los Reyes se han acercado a despedir a las autoridades militares.

La Reina Letizia ha saludado a los logroñeses que abarrotaban los balcones cercanos, desde donde han comenzado a corear «Felipe, Felipe», grito al que se han sumado todos los asistentes desde las gradas, hasta conseguir el saludo del Rey.

Después, los Reyes se han desplazado en coche hasta el Ayuntamiento de Logroño, donde se ha desarrollado una recepción oficial

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