El IBI o la fuerza del destino

FINANZAS... DE ANDAR POR CASA

MARTÍN TORRES GAVIRIA

Cuenta la obra del Duque de Rivas 'Don Álvaro o la fuerza del sino' la historia de un buen hombre. De una persona que sólo quiere ser feliz. Tiene novia, planes de futuro y una vida por delante para disfrutar. Sin embargo, el destino, ¡el maldito destino!, no quiere que sea feliz. Juega con él una y otra vez. Y cuando parece que ya nada malo le puede pasar, le sucede algo peor.

A los contribuyentes de bien, como a Don Álvaro, siempre hay algo que se nos interpone en el camino para ser felices. Y ese inconveniente no es otro que los impuestos, siempre los impuestos, ¡malditos impuestos! Hoy vamos a centrarnos en el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) que es un impuesto anual que debe pagar todo aquel que tenga un inmueble (por ejemplo una vivienda) ya viva en Logroño o en Turruncún. El cálculo del impuesto está en función del valor catastral del inmueble y sobre dicho valor se aplica un coeficiente, a elegir por el Ayuntamiento, cuyo valor está entre una horquilla de 0,4 a 1,3. Este valor catastral raramente coincide con el valor de mercado. En resumen, cada año por el hecho de tener una vivienda, el Ayuntamiento nos obliga a pagar un impuesto. Pero... ¿para qué sirve el IBI? En teoría para pagar los servicios municipales. En teoría. Pero si el importe del IBI va a pagar los servicios municipales, ¿para qué están el resto de impuestos, tasas y contribuciones especiales? Si yo necesito agua y el Ayuntamiento me da el servicio, pago la tasa del agua. Si nos recogen las basuras y limpian las calles, pagamos la tasa de recogida de basura. Si se encargan del cementerio y de las alcantarillas, existen las tasas de prestación del servicio de alcantarillado y de servicio en los cementerios municipales. Si quiero tener libre la salida de mi garaje, pago el vado, etc. Sin embargo, me podrían decir que las obras en las calles no están financiadas por esas tasas. Cierto, pero los ayuntamientos piden contribuciones especiales a los habitantes de las zonas que mejoran. Poco o mucho, pero las piden. Y aun así, cuando se vende la vivienda, ahí está el Ayuntamiento para cobrar el Impuesto de Plusvalía por todos los servicios y mejoras que le han dado. ¿Cómo más se puede justificar el cobro del IBI? Diciendo que hay servicios que oferta el ayuntamiento y no se financian ni con las tasas anteriores ni con el Impuesto de Plusvalía o las Contribuciones Especiales. Vale, pues que paguen los usuarios de esos servicios, si es que pueden y en caso contrario que pongan nombre y apellidos a esos impuestos para saber a dónde va el dinero, pero no penalicemos más la vivienda.

Si ya de por sí es inútil este impuesto encima ahora viene Podemos y lo quiere hacer más gravoso y discriminador. Plantea un recargo del 50% del mismo a los pisos vacíos. Pero ¿qué tiene este clan contra la propiedad privada? ¿Por qué siempre se meten contra la gente trabajadora que con su esfuerzo y sacrificio ahorra e invierte? No queda ahí la cosa, sino que proponen que el IBI sea progresivo a los ingresos. Una vez más penalizando a los que luchan por mejorar. Pero eso sí, en Madrid han rebajado el impuesto a ciertos distritos ¡Oh qué casualidad! Justo donde tienen el pesebre de los votos.

Creo que el IBI es como el destino para Don Álvaro. Algo que está ahí y siempre va a hacer que sufras. Siempre vas a pagarlo y nunca te va a dejar ser feliz. Es tan estéril y nocivo como Podemos.

*Miembro de European Financial Planning Association España

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