El frío no se pone de moda

Un joven pasea en la mañana de ayer en pantalón corto frente a un escaparate que oferta ropa de invierno. :: sonia tercero/
Un joven pasea en la mañana de ayer en pantalón corto frente a un escaparate que oferta ropa de invierno. :: sonia tercero

La FER asegura, sin haber llegado al ecuador de la temporada, que hay márgenes que «ya no se van a poder recuperar» Los comercios de textil riojanos acusan este otoño una notable bajada en las ventas debida a las altas temperaturas

PILAR HIDALGO LOGROÑO.

Pocos riojanos tienen claro cómo vestirse a estas alturas... y eso que noviembre ha arrancado con temperaturas bastante más frescas que las que deparó octubre. Hasta hace escasos días, por las calles de La Rioja lo mismo se paseaban las chaquetas, algún abrigo o las camisetas de manga corta. Pero parece que ahora, por fin sí, el verdadero otoño se va asentando en la región.

Los comerciantes de moda anhelaban que llegara este momento, porque a falta de un descalabro del mercurio, la ropa 'de invierno' se les estaba acumulando en la trastienda. «Nos íbamos a meter en rebajas con la colección de otoño-invierno sin tocar», afirma María Antonia Rivera, encargada de Cortefiel en la calle San Antón de Logroño.

Y es que señala que «el condicionante» para que la gente se anime a adquirir jerséis, prendas de abrigo e incluso botas es «el tiempo». «Hasta que las temperaturas no lo unifiquen, lo mismo te encuentras a gente con pieles que en mangas de camisa», indica.

«Las ventas han caído muchísimo», asegura Virginia Garrido, de Cactus Moda en la calle General Gallarza de Calahorra. «Hasta estos últimos días que ha hecho algo más de frío, casi no hemos dado salida a los abrigos y jerséis gordos», sostiene. No en vano, hace justo una semana Calahorra registraba la máxima en La Rioja con 27,8 grados. «El año pasado por estas fechas la gente compraba los 'plumas'; en cambio éste año se llevan chaquetones de paño», detalla.

Así, la cuenta de resultados de estos establecimientos está sufriendo un serio revés. «En comparación con el octubre del 2016, la facturación ha decrecido el 15%», precisa Lara Arandilla, encargada de Top Queens y Nottingham en la logroñesa Avenida de Portugal. Si a esto se añaden la crisis de los últimos años y la relajación del impulso por hacerse con caprichos que ha dejado en herencia, Garrido sostiene que «en relación a hace un lustro, las ventas han disminuido el 40%». De modo que el secretario de la Federación de Comercio de la FER, David Ruiz, avanza cuando aún no se ha alcanzado el ecuador de la campaña de otoño-invierno que «hay ventas que ya no se van a poder recuperar».

Ante esta coyuntura, cada cual adopta su estrategia. «Nosotras, en principio, no vamos a poner ningún tipo de oferta de media temporada en reconocimiento a la fidelidad de los clientes que vienen a visitarnos durante toda la campaña», anuncia Sheila Alcalá, del establecimiento Ana de la Fuente, en la plaza de la Paz de Haro. En cambio, la calagurritana Cactus Moda aboga por «hacer descuentos, aprovechando cualquier ocasión especial, para intentar vender algo. Muchas veces hasta tiras los precios», asevera. Su responsable también propone que se prolongue más la campaña de verano y se acorte la de invierno.

Por su parte, la encargada de Cortefiel opta por «esperar a que el tiempo cambie». Y es que se muestra segura de que «el frío vendrá». El problema es cuándo.

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