La fría consulta del médico

Los trabajadores del centro de salud, fotografiados ayer en sus puestos, con un radiador eléctrico/Juan Marín
Los trabajadores del centro de salud, fotografiados ayer en sus puestos, con un radiador eléctrico / Juan Marín

Trabajadores del centro de salud Joaquín Elizalde se quejan de las bajas temperaturas que sufren en el edificio | Personal del ambulatorio logroñés denuncia que se trata de un problema «que viene de lejos» y ha obligado a Salud a instalar radiadores

IÑAKI GARCÍA LOGROÑO.

«Hace frío». Esa es la frase que, según los trabajadores del centro de salud Joaquín Elizalde de Logroño, más se escucha allí las últimas semanas. El motivo, según relataban a primera hora de la mañana miembros del personal, es un problema en el sistema de calefacción y refrigeración del ambulatorio que provoca que en su interior no se alcance la temperatura adecuada.

Sus quejas se remontan al momento en que se produjo un cambio en el modo de regular el funcionamiento de la calefacción. «Ahora ya no se hace desde aquí, sino que la controlan desde San Pedro y la regulación que están haciendo en las consultas es nefasta», afirman desde el ambulatorio. «Estamos peor que nunca», añade otro trabajador. Y aunque el malestar se lleva prolongando desde hace días, fue esta semana cuando se ha hecho más palpable. «Siempre que venimos los lunes el edificio está frío porque ponen la calefacción tarde y no se calienta hasta el martes o el miércoles», dicen. «Pero ya estamos a jueves y todavía no ha entrado en calor», avisaban ayer, en medio de una sensación de frío que se trasladaba tanto a los pacientes como a los médicos y enfermeras. No fue extraño, de hecho, ver a un doctor o a otros sanitarios pasando consulta con bufanda. «Yo ya no me puedo poner más ropa», aseguraba uno de los trabajadores del centro de salud .

Al parecer, los problemas son más perceptibles en unas zonas del ambulatorio que en otras. «En Rehabilitación, por ejemplo, están bien, pero el mayor problema se da en Pediatría», se lamentaban, «porque en muchos casos los niños se tienen que desvestir y pasan frío». En el centro sanitario afirmaban que ya habían trasladado su malestar a sus superiores. «Nos hemos quejado y nos han traído unos radiadores», exponen. «Pero no en todas las consultas», apostillaron.

«La situación está controlada y vigilada», se afirma desde la Consejería, que cree coyuntural el fallo

A este respecto, desde la Consejería de Salud se respondía, en primer lugar, que «el mismo día» que se recibió el aviso, un ingeniero atendió la queja y acudió a la instalación. «Una vez revisada, se llamó de forma inmediata a la empresa mantenedora y acto seguido al servicio técnico autorizado de los equipos en cubierta», se subraya desde la Consejería, cuyos portavoces enmarcan lo ocurrido en una cuestión coyuntural. Además, se explica que la avería estaba relacionada con las bajas temperaturas y afectó al control y la puesta en funcionamiento del servicio y que como medida auxiliar se aportaron a ciertas dependencias, sobre todo Pediatría, calefactores eléctricos individuales. «A fecha de hoy, la situación está controlada, vigilada y con tendencia a la normalidad del funcionamiento de la climatización», se concluye desde la Consejería de Salud del Gobierno de La Rioja.

Juan Marín

Sin embargo, desde el propio centro de salud se reitera que esta situación no es puntual, sino que «viene de lejos». De hecho, se hace hincapié en que el edificio no tiene calefacción en todas sus dependencias. «Por ejemplo, en los baños no hay, por lo que allí hace mucho más frío», advierte un trabajador.

Además, el personal se queja de que normalmente la calefacción se apaga a las ocho de la tarde «cuando el centro está abierto hasta las nueve de la noche porque sigue habiendo consultas». «De igual manera, los días que no se trabaja tampoco funciona el calor, así que cuando llegamos hace bastante frío», relata un sanitario, quien al mismo tiempo recuerda que el edificio «tiene aproximadamente cuarenta años, está obsoleto y no se ha hecho ningún arreglo en condiciones». «Sólo se han ido poniendo parches», denuncia este trabajador.

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