Los flotadores, sí, pero el socorrista no es obligatorio

La norma por la que se rigen las piscinas de uso particular, que es el decreto regional 2/2005 de 28 de enero, señala que, en lo que a cuestiones de salvamento y socorrismo se refiere, estas instalaciones «dispondrán de un número adecuado de flotadores, salvavidas o dispositivos salvavidas ubicados en lugares visibles de la zona de playa, de fácil acceso y con una cuerda unida a ellos de una longitud no inferior a la mitad del mayor ancho de la piscina más tres metros, con un mínimo de dos». Según esta legislación, en la comunidad riojana y en las piscinas de uso particular no es obligatoria la presencia de un socorrista y la decisión de contratarlo o no corresponde a la comunidad de vecinos. En el mismo artículo 12 de la norma, si bien este apartado no se refiere específicamente a las piscinas de uso particular, señala que, en las instalaciones cuyas láminas de agua superficial sean menores de 200 metros cuadrados y la profundidad no superior a 1.6 metros y siempre que los vasos estén vallados o aislados de forma que impidan las caídas accidentales o accesos involuntarios, la presencia del servicio de salvamento acuático será optativa.

Fotos

Vídeos