'Fish and chips' en Norwich

Eduardo Pascual Marín posa en su lugar de trabajo en Norwich (Inglaterra). :: E.P.M./
Eduardo Pascual Marín posa en su lugar de trabajo en Norwich (Inglaterra). :: E.P.M.

Eduardo Pascual Marín Logroñés en Norwich (Inglaterra)

DIEGO MARÍN A.

Después de trabajar como dependiente y de ayudar a su padre, Eduardo Pascual Marín, un joven logroñés de 24 años, se marchó hace más de dos a Inglaterra, a la ciudad del noroeste Norwich, con la intención de «aprender inglés en una academia, buscar un trabajo para curtirme como persona y madurar» porque, considera, «se aprende muchísimo trabajando en otro país». De hecho, aunque abandonó sus estudios en el Bachillerato («no es una cosa de la que más orgulloso me sienta al hablar», confiesa), piensa regresar a España y estudiar un grado superior de electromecánica.

Pero esa intención no tiene fecha porque ahora cuenta con el «reto apasionante» de ser el manager del negocio donde trabaja, «uno de los cinco mejores 'fish and chips' de Inglaterra». Este mismo año ha recibido el premio nacional Tourism Superstar del 'Daily Mirror'. Y aunque Eduardo está a gusto en Norwich, admite: «Desde luego que quiero volver a España, echo mucho en falta a mi familia y a mis amigos». No obstante, este logroñés considera que los ingleses, «en general, son gente muy maja y agradable».

«Lo que siempre me ha llamado mucho la atención es que a partir de las cinco de la tarde la ciudad esta desierta, ya que los ingleses cenan muy pronto». La decisión de trasladarse a Inglaterra, reconoce, «fue dura ya que nunca había vivido solo ni lejos de mi familia». Ahora, dice Eduardo, «sigo siendo la misma persona con las mismas costumbres pero mi forma de ver las cosas ha cambiado mucho. Creo que debería ser norma, antes de empezar la universidad, tomarse un tiempo para vivir en otro país y abrir la mente».

Eduardo declara que, «entre la academia de inglés y el trabajo no me queda apenas tiempo para hacer mucho, pero me gusta mucho ir a ver nuevos negocios que han abierto y coger ideas para mi restaurante o para un futuro en España». Y es que allí, afirma, «al estar la economía más o menos bien se abren muchos negocios de cualquier tipo continuamente».

Este joven logroñés considera que el inglés y el riojano «son dos conceptos muy diferentes, con unos ideales bastante distintos, pero hay una cosa en que sí se asemejan ambos y es que les gusta mucho el vino». Él mismo se confiesa «una persona enamorada de La Rioja, de Logroño, presumo mucho de ellas cuando sale el tema de dónde vengo. Le doy muy buena promoción. Obviamente, echo mucho en falta mi tierra».

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