La Fiscalía de La Rioja alerta del repunte de la siniestralidad laboral por la mejoría económica

Dos obreros trabajan en las obras de construcción de un edificio de viviendas.

El fiscal general del Estado insta a elaborar un sistema reforzado de medidas preventivas, sobre todo en la construcción y en el sector servicios, los que más accidentes aglutinan

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

En junio pasado un obrero ucraniano de 45 años, residente en la localidad castellonense de Oropesa fallecía en las obras de la prensa de Enciso, al precipitarse desde una altura de 40 metros desde la ménsula colocada en el dique de la pared en la que trabajaba. Un mes después, en julio, un vecino de Logroño, de 58 años, perdía la vida tras ser embestido por un vehículo cuando trabajaba sobre la calzada, en la entrada a la A-12, desde la N-120, en el término municipal de Santo Domingo de la Calzada. El hombre se dedicaba a la conservación de las carreteras del estado. Estos son algunos de los accidentes laborales ocurridos este año, desgraciadamente los dos con resultado fatal.

Si durante la crisis la siniestralidad laboral experimentó un notable descenso como consecuencia de la caída de la actividad económica y por tanto de la población ocupada, de la mano de la recuperación ha llegado un leve repunte de los accidentes en el trabajo. Se trata de un fenómeno del que la Fiscalía de La Rioja ha dejado constancia en la Memoria del 2017 con datos del 2016.

Algunos datos

12 diligencias abiertas por la Fiscalía de La Rioja por lesiones en accidente laboral en el 2016. Un año antes se registraron 10.

0 El año pasado el Ministerio público no abrió ninguna diligencia por homicidio esta comunidad, aunque un año antes había abierto 2. De hecho la Fiscalía General del Estado avisa del incremento de los siniestros que acaban con lesiones y anima a crear un sistema para prevenir este tipo de sucesos que se dan, sobre todo, en el sector servicios y la construcción.

En el prolijo documento, el Ministerio público advierte de este incremento, que califica de leve, sobre todo en lo que se refiere a la actividad judicial y que atribuye «a la mejoría de la crisis que afecta a la construcción en particular y a la industria en general pues, por desgracia, a mayor actividad laboral más accidentes, confirmándolo el estudio comparativo de las estadísticas del 2015». En el informe resumen de la actividad de la Fiscalía de ese año se reflejaba un descenso de la siniestralidad, aunque entonces se incoaron dos diligencias de homicidio por imprudencia y 10 por lesiones en accidente laboral y durante el 2016 no se incoaron diligencias por homicidio por imprudencia pero sí se abrieron 12 por lesiones.

Las conclusiones de la Memoria regional constatan los resultados que arroja el documento nacional, el que se elabora desde la Fiscalía General del Estado. De acuerdo con este compendio de actividad, en el 2015, en el ámbito nacional, la cifra de fallecidos ascendió a 515 y el año pasado se rebajó a 476 «lo que no nos deben consolar en absoluto, máxime cuando el número de lesionados graves ha sido superior en casi tres veces en el año 2016». Un dato que, «confirma que el repunte de la economía ha producido un mayor número de accidentes, lo que habría que intentar evitar mediante un sistema reforzado de medidas preventivas, sobre todo en el apartado de obras en construcción y en el sector servicios en el que se ha producido un especial incremento de la siniestralidad», detalla la Fiscalía. En concreto, el sector servicios, en lo que respecta a número de trabajadores fallecidos volvía a ocupar el año pasado la cúspide de la pirámide, seguido nuevamente por el industria, agrario y, por último el sector de la construcción

Las cifras que maneja la Fiscalía riojana sobre siniestralidad laboral es la de aquellos accidentes que llegan hasta los juzgados pero que evidentemente no son todos los que se registran. De hecho, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social este tipo de sucesos aumentó el 6,3% en La Rioja en el 2016, hasta los 3.501, lo que supone una tasa de incidencia de 3.533 accidentes por cada 100.000 trabajadores, un 3,8% más respecto al año anterior pero un 40% menos que en 2006. En el 2007, la siniestralidad en la región fue la más elevada de toda la serie histórica, con 6.301 accidentes.

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