Cuarenta guerras ganadas

Unos niños disfrutan con sus 'pistolas de vino'. / Diego Marín A.

La Batalla del Clarete celebrará un aniversario redondo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

La Batalla del Clarete de San Asensio se celebra cada año el domingo más cercano a la festividad de Santiago Apóstol (martes 25 de julio). Este año se cumplen 40 ediciones de la contienda. La dinámica es muy similar a la Batalla del Vino de Haro, que se celebra un mes antes, a primera hora de la mañana, en la festividad de San Pedro (29 de junio).

La Batalla del Clarete espera al mediodía para desatarse y rinde homenaje al vino claro y fresco típico de la zona de San Asensio. Quienes desean participar se acercan al barrio de las bodegas de San Asensio y allí, sea con manguera, cubos o pistolas de agua, se mojan unos a otros con vino, algo que sirve para refrescar las a menudo calurosas jornadas. La jornada comienza con la reunión en los soportales del Ayuntamiento, donde se reparten unos bollos 'preñaos' para reponer fuerzas de cara a la Batalla del Clarete.

Una vez inmersos en el simpático conflicto, todo vale, todo el que entra acaba empapado. En las últimas ediciones se han llegado a contabilizar hasta 40.000 litros de clarete arrojado para el disfrute de los asistentes, que siempre son miles. El origen de esta fiesta ya tradicional parece ser similar al de la Batalla del Vino de Haro, es decir, de forma casi casual. Allá por los años 70 los componentes de la peña Clarete de San Asensio, durante una comida popular, empezaron a arrojar los primeros 'claretazos'. Puede que fuera el año 1973, aunque no fue hasta el año 1977 cuando se organizó la celebración con el nombre de Batalla del Clarete. Y, claro, entonces no se empleaba tanto vino como munición. Actualmente son las cooperativas de San Asensio las que donan el vino para la Batalla, aunque algunas bodegas realizan aportaciones por su cuenta, así como muchos particulares.

Consejos para la batalla

El principal consejo que se puede dar para asistir a la Batalla del Clarete es acudir con ganas de pasarlo bien y buen humor. Hay que ser consciente de que, una vez dentro, es imposible salir como se entra, todo el mundo acaba empapado, así que es esencial vestir ropa cómoda, a ser posible vieja o de poco valor. También es recomendable no portar dinero ni los objetos electrónicos, como los teléfonos móviles, porque fácilmente se pueden perder o estropear. También es recomendable disponer de ropa para cambiarse una vez que finaliza la Batalla del Clarete. El lugar de celebración es accesible fácilmente a pie desde el centro del pueblo. Y, para disfrutar de la fiesta, lo mejor es acudir armado con cubos, pistolas, botas o cualquier objeto que sirva para mojar a los demás, porque nos mojarán.

La celebración ha ido adquiriendo importancia durante el transcurso de los años y, de hecho, en el 2012 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, justificando la categoría por «ser una tradición asentada que atrae a cientos de visitantes a la zona cada año y que, además, se ha convertido en seña de identidad de la localidad riojana, dentro y fuera de nuestra región». Ciertamente, a cada Batalla del Clarete no sólo acuden muchos visitantes y turistas, también asisten numerosos medios de comunicación que informan sobre este curioso festejo, dándole alcance nacional.

San Asensio tiene atractivos turísticos e históricos muy notables, como el Castillo de Davalillo o el antiguo monasterio jerónimo convertido en el Santuario de Santa María de la Estrella, pero lo cierto es que la Batalla del Clarete es lo que realmente más gente atrae a la localidad y más repercusión le da. Y el escenario no puede ser mejor, precisamente en el barrio de las bodegas de San Asensio.

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