CAMBIO DE SILLAS

CAMBIO DE SILLAS

El tradicional juego de las sillas también se ve en el mundo de la política, pero en este caso, lo que se juega son sillones

MI PUNTO DE VISTAANTONIO DE LORENZO

Ustedes conocen un juego en el que se colocan cierto número de sillas en línea recta o en círculo para que puedan sentarse todos los participantes; todos, menos uno. Mientras los jugadores giran en torno a ellas, a una indicación del que dirige el juego, intentan sentarse en la silla más próxima y dejar fuera de juego al que se queda sin ella. Luego, retiran una silla más y continua la ronda, hasta que hay un único vencedor.

Estos días, como sabrán por los medios de comunicación, ha empezado el juego de los sillones, pero entre los políticos. Porque, como no ignoran tampoco, a éstos, a los políticos, no les mueve otro interés que el bien de los ciudadanos.

Las elecciones internas en el seno del partido socialista están produciendo un discreto movimiento de sillones, del que apenas conocemos otra cosa que no sea el cambio de titularidad en algunos cargos públicos. Pero lo que realmente sucede en el fondo queda más bien opaco para la opinión pública.

Como saben, las cosas entre los socialistas no son un remanso de paz, precisamente. Todo lo contrario. La falta de acuerdo entre los partidarios de la andaluza Susana y los de Pedro ha abierto una brecha considerable en su partido. Primero por el liderazgo en el PSOE y ahora en las elecciones de las distintas autonomías. Especialmente donde ellos conservan alguna cuota de poder.

En la Comunidad Valenciana y en la de Extremadura, los susanistas han ganado las elecciones a los sanchistas. Pero no así en La Rioja y en Cantabria, donde se han impuesto los del: no, es no, y ¿qué parte no ha entendido?

Como los riojanos no gobiernan en su comunidad autónoma, la cosa no ha trascendido tanto, aunque siempre trasciende algo. Sin embargo, en Cantabria, donde los socialistas ocupan puestos de relevancia en el gobierno de Revilluca, la cosa es diferente. Ahí el juego de los sillones acaba de empezar y veremos cuántos cargos cambian de silla o se quedan sin ella.

Algunos dirán que la alternancia en política es lo habitual en democracia. Y así debe ser. Los que saben leer entre líneas y conocen a los participantes en este juego, están en condiciones de interpretar las claves de todos sus movimientos, no siempre tan idílicos como pretenden vendernos en sus declaraciones públicas. Eso sí, todos lo harán con una sonrisa en los labios. Nos dirán que la política es servicio: ¿por qué será que se agarran al poder?

Hemos leído las declaraciones del día después en Cantabria. Los vencedores dicen: ha ganado el PSOE. Los perdedores declaran: el partido ahora ha quedado más débil y tenemos que recomponerlo.

Para muchos ciudadanos estas declaraciones opuestas no cuelan. Porque saben que ahora ha llegado el momento del ajuste de cuentas y que rodarán cabezas, en sentido figurado, claro. Demos tiempo al tiempo.

Llegado el caso, lo elegante es marcharse con dignidad. Eso es lo que piensa hacer alguien cercano y eso que no está afiliado a ningún partido: si pierdo la confianza en ellos -nos dijo-, presento la dimisión; en la cosa pública no hay que esperar agradecimientos.

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