Anguiano y sus fiestas únicas

Baile de los danzadores sobre los zancos en la plazoleta de la iglesia, poco antes de lanzarse girando a bajar las escaleras. / Sonia Tercero

Los danzadores vuelven a repetir sus bailes sobre zancos

Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

La riqueza patrimonial de La Rioja es incuestionable, tiene edificios monumentales que se pueden mostrar con sumo orgullo, tanto por su singularidad arquitectónica como por su historia; dispone de obras de arte de gran prestigio y de una naturaleza que cautiva a quien la recorre. Pero si hay algo que puede servir de sello eminentemente riojano que distinga a esta comunidad del resto es, sin lugar a dudas, la danza de los zancos de Anguiano. Es preciso ir a otros países para encontrar un ritual semejante. No es de extrañar, por tanto, que cuando llegan los días en que los ocho danzadores se calzan los zancos para honrar a su patrona Santa María Magdalena, la localidad se llene de gente para verles.

Cuenta el estudioso Jesús María Martínez Alesanco, en su muy documentado libro 'La danza de los zancos desde 1603 a 2003 en Anguiano', que para conocer el uso de zancos en otras culturas, «las primeras noticias que se tiene sobre su uso, acaso sean las que aparecen en la 'Relación de Cosas de Yucatán', escrito por fray Diego de Landa, donde describe cómo los Mayas celebraban el año nuevo bailando sobre zancos gigantescos».

Los danzadores se tirarán en cinco ocasiones por la empedrada cuesta de la calle que lleva su nombre

Para cualquiera que guste de seguir los documentales antropológicos y de naturaleza, le será conocido el uso que hacen de los zancos en Malí los Dogón, una tribu ancestral que habita en poblados excavados o adosados a una zona rocosa de aquel país centroafricano. Allí se sirven de unos zancos aún más altos y aparentemente más frágiles, muy coloreados, que utilizan en ceremonias tribales y funerarias.

Un danzador se prepara antes de lanzarse por la cuesta / Justo Rodriguez

Algo más cerca de nosotros, y según nos cuenta Martínez en su tomo, «son conocidos los zancos usados por los pastores de las Landas francesas, que los venían utilizando desde el siglo XVIII», y también los zancos de la ciudad belga de Namur, «donde ya en la Edad Media se hacían combates de zancos».

Sea como fuere, no cabe ninguna duda de que las danzas con zancos de Anguiano son un atractivo único en lo que respecta a los numerosos y variados festejos que se celebran en toda La Rioja. Son un total de cinco las veces que los danzadores habrán de bajar la famosa cuesta, advirtiendo a quien lo desconozca, que dicha bajada se reproduce por cada danzador varias veces, eso sí, cada una de ellas más corta que la anterior, ya que la costumbre fija que una vez llegados abajo, los danzadores vuelven a remontar la cuesta para volverse a tirar.

«Durante las fiestas realizarán otras intervenciones bailando, siempre con sus vistosos y coloridos ropajes»

Además, el grupo de danzadores realizan otros bailes, desde el que llevan a cabo a primeras horas para recordar que es fiesta en la villa, hasta los troqueaos que ejecutan tras la bajada, pasando por otros en la procesión acompañando a la imagen de la santa. Siempre, ataviados con su vistosos y coloridos ropajes.

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