«Las fiestas de Navidad dificultan el proceso natural del duelo»

«Las fiestas de Navidad dificultan el proceso natural del duelo»

La psicóloga Magdalena Pérez Trenado cita en la revista que publica Rioja Salud que «no hay recetas mágicas cuando el corazón está lleno de dolor»

LA RIOJALogroño

La psicóloga Magdalena Pérez Trenado, experta en psicología clínica, y presidenta del Teléfono de la Esperanza de La Rioja habla de en esta amplia entrevista de cómo las personas afrontan unas Navidades con la amarga ausencia de un ser querido.

Reproducimos la entrevista que ha publicado Rioja Salud con la llegada de las fiestas con motivo de la Navidad.

No hay recetas mágicas

No hay recetas mágicas cuando el corazón está lleno de dolor y de recuerdos. Además, el duelo es un proceso complejo y único que cada persona afronta de una manera diferente.

Magdalena Pérez Trenado.
Magdalena Pérez Trenado.

Para muchos las Navidades son fechas de sentimientos encontrados en los que hay que aprender a combinar los momentos de felicidad, como el reencuentro con los seres queridos o la ilusión de los más pequeños, con otros no tan felices como son los recuerdos de la infancia y, sobre todo, las ausencias.

«No hay recetas mágicas cuando el corazón está lleno de dolor y de recuerdos. Además, el duelo es un proceso complejo y único que cada persona afronta de una manera diferente»

En algunas casas éstas serán las primeras Navidades en las que falte a la mesa un ser querido. Una situación que complica el duelo y que hay que aprender a gestionar.

La psicóloga y experta en duelos, Magdalena Pérez Trenado, nos ofrece algunas pautas para sobrellevar mejor estas fechas y nos indica consejos o consideraciones que debemos tener en cuenta si queremos ayudar a alguien que está atravesando por esta situación.

¿Cómo podemos afrontar o sobrellevar mejor las ausencias en días como los que se acercan?

No hay formas correctas o incorrectas, ni recetas mágicas, ni soluciones infalibles para afrontar la Navidad cuando el corazón está lleno de dolor y de recuerdos porque hemos perdido a un ser querido. En fechas tan especiales como estas es muy importante ser muy comprensivo y respetuoso con uno mismo.

«Negar u ocultar las emociones añadirá sufrimiento»

Permitirse sentir plenamente la tristeza, la rabia o la culpa por esta pérdida y llorar cuando lo necesitemos, porque negar u ocultar las emociones añadirá sufrimiento. También es importante permitir a tu corazón sentir el cariño y la gratitud de saber que has podido disfrutar de muchos buenos momentos con la persona que ya no está.

¿Tiene sentido celebrar algo cuándo no se tiene ánimo de hacerlo?

El duelo es un proceso complejo y único. Cada persona lo afronta de una manera diferente en función de muchos factores y cada uno necesita cosas diferentes para poder elaborar su dolor.

Sin duda, la primera Navidad tras la pérdida nos coloca de frente con la intensa y desoladora realidad de la ausencia. El miedo y la tristeza van a configurar los diversos planes personales y familiares pudiendo dar lugar a cambios en la forma de vivir esta época.

Qué es preferible, ¿afrontar estas fechas o huir de la Navidad?

Algunas personas prefieren evitar cualquier tipo de celebración, aunque no resulta sencillo porque la decoración y el “espíritu navideño” inundan todo nuestro entorno, las calles, los medios de comunicación. Por eso existe el riesgo de desconectarnos de todo y de todos y aislarnos con el dolor para protegernos del mismo.

«Hay quienes eligen hacer algo diferente, como un viaje, o celebrar la Navidad en un lugar distinto o de otra manera para que el significado de todo cambie»

Otras personas actúan como si nada hubiera pasado, obligándose a celebrar esta época como todos los años, una obligación especialmente presente en núcleos familiares donde los sentimientos producidos por la pérdida están muy reprimidos, o donde se trata de “proteger” a otros miembros de la familia, como es el caso de las familias con hijos pequeños.

Este sentimiento de obligación en muchas ocasiones está en el origen de intensos conflictos internos. Por un lado no tienen energía ni ganas de celebrar nada y, además, está también el miedo y el sentimiento de culpa ante la idea de que pueda parecer que hemos olvidado a la persona perdida.

Hay también quienes eligen hacer algo diferente, como un viaje, o celebrar la Navidad en un lugar distinto o de otra manera para que el significado de todo cambie. Ya nada será como antes y la Navidad tampoco.

¿Se puede hacer algo para modificar el sentimiento de culpa por intentar “disfrutar” a pesar de la ausencia?

Todas las formas de afrontar el duelo que hemos comentado pueden generar un alivio a corto plazo, pero dificultan la elaboración del dolor taponando el proceso natural de duelo y obstaculizando la recuperación.

Una de las cosas que más ayuda es anticipar y planificar las celebraciones. Hablar o reunirse con tiempo con las personas queridas con quien compartirás la Navidad y expresar cuáles son nuestras expectativas respecto a esos días respetando las opiniones, deseos y emociones de todos los miembros. También es importante compartir honestamente tus emociones e inquietudes con ellos en relación a cómo te gustaría hacer las cosas este año: ¿Qué decoración deseo en casa? ¿Prefiero estar solo con mis familiares más íntimos? ¿Podré esa noche recordar a quién ha fallecido encendiendo una vela? ¿Quiero que sea mi casa el lugar de encuentro y celebración?

-¿Algunas pautas que nos puedan servir de ayuda estos días?

Aunque no hay fórmulas mágicas y además cada duelo es único, hay caminos que nos pueden ayudar. Se recomienda hacer aquello con lo que uno se sienta cómodo, estableciendo expectativas realistas tanto para ti mismo como para los demás.

Conviene aceptar la ayuda práctica que nos ofrezcan amigos o familiares para organizar la celebración, hacer compras o preparar regalos… Por ejemplo, puedes donar a un hospital o a una ONG el regalo con el que te hubiese gustado obsequiar a tu ser querido fallecido. Pero en caso de que no tengas deseos ni fuerzas, no te sientas obligado a participar en actividades o rituales para los que aún no te sientas preparado, las personas próximas a ti que te quieren lo comprenderán.

«Resulta muy beneficioso expresar abiertamente las emociones y respetar las de los demás»

Resulta muy beneficioso expresar abiertamente las emociones y respetar las de los demás. En estos días, el recuerdo de Navidades anteriores junto al ser querido se mantiene en la cabeza constantemente y las emociones intensas y cambiantes inundan nuestro corazón. Lo adecuado es no juzgarse a uno mismo ni a los demás por las reacciones en este día, ya que cada persona expresará sus sentimientos de manera diferente. Mientras que algunos experimentarán indiferencia, otros manifestarán rabia o tristeza, pero ninguno habrá olvidado a la persona fallecida. El duelo es único para cada persona y la forma como lo manifestamos también. Estar acompañado por personas a las que queremos y que nos quieren, así como mantener con ellos una comunicación abierta en un contexto de respeto y escucha sincera será fundamental durante este momento.

Utilizar algún símbolo (fotografía, vela, canción, poema, comida…) que nos recuerde a esa persona. Los rituales, que permiten recordar al ser querido, facilitan compartir sentimientos de tristeza o añoranza entre los miembros de la familia. La experiencia individual de duelo va unida a la experiencia de duelo de la familia. Expresar, compartir, admitir y permitir la expresión de una gama amplia de sentimientos que afloran tras la pérdida favorece el crecimiento conjunto.

Cierto que es difícil, ya que supone una gran flexibilidad y tolerancia, pero es el camino para una elaboración plena y saludable del duelo. En Navidades o "fechas familiares", compartir el dolor por la ausencia con los demás miembros de la familia, lejos de crear dolor, proporciona más consuelo y favorece sentimientos de cohesión, apoyo, seguridad y cercanía.

A pesar de la posible decisión de no llevar a cabo la celebración de los días más representativos de esta época del año, es recomendable el apoyo de los más allegados. Para evitar el aislamiento sería bueno buscar otros días de estas fiestas para reunirse.

-En ocasiones toca sobreponerse porque hay niños; pero qué es lo más adecuado ¿olvidar la situación y fingir que no ocurre nada o explicarles cómo nos sentimos?

Celebrar la primera Navidad como si nada hubiera sucedido, después de perder a un padre, una madre, un abuelo o un hermano, no sólo no es posible sino que es poco saludable. Los niños también experimentan el profundo dolor de esta ausencia y necesitan elaborarlo. Sin embargo, no celebrarla en absoluto puede resultar incompresible y doloroso para un niño por lo que lo más conveniente es hablar con ellos de acuerdo a su edad y nivel madurativo permitiéndoles comprender los posibles cambios que ocurrirán en esta Navidad y dejar que puedan hacer todas las preguntas que consideren necesarias.

«Los niños, a diferencia de los adultos, no pueden mantener sus emociones por mucho tiempo, por eso es adecuado dejar que se ilusionen o que se alegren sin que se sientan culpables por ello»

Es importante que la familia pueda construir una Navidad con un nuevo sentido para ella. A los niños les servirá de modelo, a la hora de expresar el dolor, que los adultos compartan con ellos cómo se sienten. Hacerles partícipes sobre los nuevos rituales que van a permitir a la familia afrontar del mejor modo posible estas fechas tras la pérdida, ayudará a que no se vean sorprendidos por cambios repentinos que pueden generar más angustia. Es muy importante respetar sus emociones, sus manifestaciones de enfado o de tristeza en algún momento y de ganas de disfrutar en otros. Los niños, a diferencia de los adultos, no pueden mantener sus emociones por mucho tiempo, por eso es adecuado dejar que se ilusionen o que se alegren sin que se sientan culpables por ello. Hay que transmitirles que de ningún modo eso significa que han olvidado al ser amado.

-¿Cómo podemos ayudar a un familiar o a un amigo que está atravesando una época de duelo?

Escuchando, aceptando y comprendiendo su intenso dolor. Permitiendo que pueda expresar lo que siente o lo que piensa sin juicios ni valoraciones sobre lo que está bien o está mal. Acompañándole a pesar de la impotencia de no poder ayudarle más, soportando su tristeza profunda, sus lágrimas o su rabia. Proponiéndole cosas concretas que le faciliten la vida, un almuerzo, un paseo, una tarea doméstica…

-¿Cuándo podemos decir que se ha llegado a la resolución del duelo?

No podemos hablar de tiempo, ¿cuatro meses? ¿un año? ¿dos años?, ¿nunca?... El duelo estará elaborado cuando recuperamos el interés por la vida, por otros proyectos y relaciones, cuando nos sentimos más esperanzados y podemos vivir nuevas gratificaciones. Cuando somos capaces de pensar en la persona querida fallecida y recordarla sin dolor, sin llanto intenso, sin sensaciones somáticas de agobio u opresión. Cuando su recuerdo no es un obstáculo para el crecimiento personal. Cuando sentimos que hemos podido “despedirnos” para darle de nuevo la “bienvenida” en un nuevo espacio lleno de recuerdos serenos y de experiencias compartidas. Cuando siento agradecimiento y aprecio por lo que soy gracias a lo que he compartido con esa persona querida. Cuando puedo seguir con la tarea de reconstruir mi mundo roto, de llenarlo con otros significados y con un para qué diferente al que tenía antes de perder a esa persona amada.

-Recientes estudios aseguran que el riesgo de muerte tras perder a la pareja se dispara durante el primer año y entidades como la Fundación Británica del Corazón han reconocido el síndrome del ‘corazón roto’. ¿Se puede confirmar la relación directa entre la tristeza y el estrés de un choque emocional muy fuerte con algunas patologías o enfermedades?

El duelo es un período de crisis, un estado de choque en todo el organismo que puede dar lugar a alteraciones físicas y complicaciones psicológicas. Hablamos de morbilidad y mortalidad asociada al duelo porque el duelo se relaciona inequívocamente con la aparición de problemas de salud, alteraciones somáticas que aparecen o se agravan durante este proceso, descompensaciones de una enfermedad crónica previa, alteraciones fruto del incremento del uso de alcohol, tabaco y medicamentos, ideación y suicidios consumados…

-Para las personas que se encuentren en esta situación ¿existe algún servicio público, atendido por profesionales, que trate el duelo? Nos referimos a grupos de apoyo, consultas psicológicas…

El duelo es un proceso normal, natural y adaptativo ante una experiencia de pérdida importante para nosotros. En muchos casos tener cerca a personas que puedan escucharnos, respetuosa y comprensivamente, es suficiente para poder elaborarlo de manera adecuada. No obstante, hay personas que en el proceso de duelo encuentran algunos problemas a la hora de gestionar sus sentimientos respecto a la pérdida y esto puede dificultar una elaboración adecuada.

«El duelo es un proceso normal, natural y adaptativo»

Estas personas pueden necesitar un asesoramiento psicológico puntual que pueden recibir a través de diferentes profesionales (psicólogo, médico, enfermera, trabajador social...), de voluntarios apoyados por profesionales, o en algún grupo de ayuda mutua dirigido por profesionales formados. En algunos casos los duelos se complican porque se retrasan, o porque los procesos parecen excesivos en intensidad o prolongados en el tiempo. Es entonces cuando necesitamos ayuda de psicólogos o psiquiatras expertos, formados especialmente en el tema.

Teléfonos de interés

En La Rioja, el Colegio Oficial de Psicólogos y el Teléfono de la Esperanza cuentan con profesionales y voluntarios especialmente formados para acompañar y asesorar en estas situaciones.

Teléfono de la Esperanza de La Rioja: 941-490606

larioja@telefonodelaesperanza.org

www.telefonodelaesperanzalarioja.org

Páginas digitales de interés

https://manejodelduelo.com/

https://www.cmb.eus/campana-cmb-camino-duelo-2017

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos