La fauna no da tregua al agricultor

Agricultores ojeando los daños producidos por conejos en Quel el año pasado. :: m. f./
Agricultores ojeando los daños producidos por conejos en Quel el año pasado. :: m. f.

ARAG-Asaja solicita reuniones con los partidos y la Federación de Caza | Los daños por fauna silvestre se intensificaron el año pasado por la sequía de los montes, que hizo que los animales bajasen a las fincas de cultivo

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

No dan tregua. O así al menos lo sienten los agricultores. La fauna salvaje provoca cientos de daños en los cultivos riojanos cada año y el pasado 2017 han sido mayores debido a la sequía. Los animales no encuentran donde comer y no dudan en acudir a las tierras cultivadas en busca de frutos, troncos o ramajes. Ni siquiera la nieve que ha caído estos días les ha servido para frenarse. Siguen bajando a las tierras cultivadas y destrozando todo lo que encuentran a su paso. Da igual conejos que corzos o jabalíes, el resultado para el agricultor siempre es el mismo: pérdidas que en la mayoría de los casos no cubren los seguros y que provocan la volatilización de muchos miles de euros directamente o de forma indirecta, ya que hay que volver a trabajar los terrenos antes de cualquier labor agrícola.

Es lo que está pasando estos días en la zona de Calahorra más cercana al Ebro, concretamente en el paraje de Ontañón, pero también en otros municipios como Rincón de Soto, Quel o Aldeanueva de Ebro. «Es el momento de podar los perales, por ejemplo, y para no sufrir ningún percance laboral mientras lo hacemos vamos a tener que pasar antes la máquina para nivelar los suelos porque los dejan plagados de surcos», comenta José María Ruiz, de Aldeanueva de Ebro.

Huellas de jabalíes estos días de nieve en Calahorra.
Huellas de jabalíes estos días de nieve en Calahorra.

Parece que el jabalí baja en busca de ratones y desmonta ribazos, suelos y todo lo que se encuentra en su camino. «Un jabalí es lo más parecido a una retroexcavadora, no hay mas que ver cómo deja el suelo», comenta José María, que asegura que el problema ya viene desde hace años. «Yo estoy dispuesto a perder 50, 60 o 300 cepas pero por lo que no puedo pasar es por tener que proteger la mitad de mi explotación», advierte. «La gestión que está haciendo Medio Ambiente de la caza es un disparate y entre la administración y los cotos nos encontramos nosotros, que somos los que con nuestro trabajo estamos dando de comer a los animales», dice.

Lo tienen claro. La primavera puede ser desastrosa en este sentido. Por eso ARAG-Asaja se va a reunir con los partidos políticos y la Federación Riojana de Caza. El objetivo es proponer y poner en marcha medidas urgentes que palíen el problema que se viene generando en los cultivos debido al aumento de los daños producidos por la fauna silvestre.

Daños producidos en los terrenos de perales.
Daños producidos en los terrenos de perales.

En concreto, la organización agraria ha solicitado al Partido Popular, al Partido Socialista, al Partido Riojano y a Ciudadanos reuniones bilaterales para exponer posibles soluciones con el fin de paliar el problema recurrente y cada vez más intenso de los daños en los cultivos provocados por los animales silvestres. Con este mismo objetivo y en línea con sus capacidades de actuación, ha solicitado también un encuentro con la Federación Riojana de Caza.

En este contexto, ARAG-Asaja viene denunciando durante los últimos años el incremento de los daños producidos por la fauna silvestre en los diferentes cultivos, principalmente, en cereales, hortalizas, frutas, olivar y viñedo. Por su parte, el aumento de la fauna se ha producido sobre todo en conejos, jabalíes, corzos y ciervos, cuya elevada presencia afecta también a zonas urbanas y vías de tránsito de vehículos.

Estos daños, que siempre se han sucedido en el campo y los agricultores están habituados a ellos con un cierto límite, se han agravado en los últimos años debido a la pertinaz sequía que ha provocado un movimiento mayor de estos animales en busca de alimento y agua. Así, a las zonas más afectadas tradicionalmente, se otras que lindan con el Ebro como Alfaro, Calahorra y Rincón de Soto: «Lo importante es que se revise y se modifique de alguna manera la ley de caza para que los agricultores, al menos, tengamos algo que decir cuando nuestro peligra», finaliza José María Ruiz.

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