La FAPA reclama a las familias que el próximo curso no matriculen a sus hijos en ninguna religión

Representantes de la comunidad musulmana en La Rioja tras presentar en el 2016 un recurso Contencioso contra la negativa de educación a impartir clases de religión islámica en los colegios. :: miguel herreros/
Representantes de la comunidad musulmana en La Rioja tras presentar en el 2016 un recurso Contencioso contra la negativa de educación a impartir clases de religión islámica en los colegios. :: miguel herreros

El presidente de las Asociaciones de Padres de La Rioja insta a predicar con el ejemplo «si creemos en una educación sin dogmas»

CARMEN NEVOT LOGROÑO.

Primero llegó el anuncio de que cinco colegios de La Rioja impartirán el próximo curso la asignatura de Islam; la semana pasada, la Consejería de Educación cerraba el acuerdo para abrir las aulas a la religión Evangélica en dos centros de la capital, y ayer la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de centros públicos de La Rioja dada un golpe sobre la mesa e instaba a las familias a que el próximo curso no matriculen a sus hijos en ninguna religión.

Como ciudadanos «debemos dar ejemplo» y, por tanto, explicó Eduardo Rojas, presidente de FAPA-Rioja, «si creemos en una educación sin dogmas, podemos apartar las religiones de la educación fácilmente, pese a los reiterados esfuerzos que las organizaciones religiosas o la Consejería realizan para mantenerlas dentro de la escuela pública».

La reivindicación no es nueva. Desde la FAPA, según explicó Rojas, reclaman desde hace muchos años la eliminación de la asignatura de religión del sistema educativo riojano y que se avance hacia un modelo educativo laico. Esto, en su opinión, no significa que la escuela pública no se deba tratar el hecho religioso como un aspecto más de la existencia humana en asignaturas como Historia, Arte o Filosofía. «Pero la religión, cualquiera de ellas, como explicación dogmática de la realidad, debe estar fuera del curriculum escolar en un país del siglo XXI».

No obstante, como son conscientes de que la ley permite que se imparta la asignatura de religión en cuatro confesiones: católica, islámica, evangelista y judía, quieren expresar su «malestar» por el procedimiento de implantación y exigen a la Consejería y a su titular, Alberto Galiana, que rectifiquen el modelo, de forma que se instaure de una manera general, es decir, «en los centros donde los alumnos lo soliciten en régimen de igualdad, tal y como actualmente se imparte la asignatura de Religión Católica». «No hacerlo así, es una medida discriminatoria y claramente segregadora que roza la ilegalidad», matizó.

Modelo andaluz

¿Cuál sería el modelo a seguir? El presidente de la FAPA considera que hay que mirar a Andalucía, donde en un formulario se le pregunta a las familias si quieren que sus hijos estudien religión y si la respuesta es afirmativa se le ofrece la posibilidad de seleccionar una de las cuatro opciones posibles -católica, islámica, evangélica o judía-. «Es el modelo que funcionaría sin ningún problema», abundó.

Rojas mostró el rotundo desacuerdo de la FAPA con el nombramiento previo de centros designados para impartir Religión Islámica -Madre de Dios, Caballero de La Rosa y el IES Comercio, en Logroño, Nuestra Señora de la Vega en Haro y el Quintiliano en Calahorra- y Evangélica -Colegio San Francisco y Pío X, en Logroño- y la imposibilidad de que se estudie en otros centros aunque sea demandada por parte del alumnado. «Esta medida atenta contra el derecho de libertad religiosa que la propia ley refleja y defiende» y, por tanto, el sistema en el que ambas religiones van a entrar en las aulas de la región a partir de septiembre «segregará y marcará» a los mencionados colegios con el 'sambenito' de «centros para musulmanes o centros para evangelistas». En este sentido, mostró su apoyo a la postura defendida conjuntamente por las AMPAS de los colegios públicos de Logroño en los que se impartirá Islam y las protestas del colegio Quintiliano de Calahorra.

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