La falta de pastos dispara los costes en las explotaciones ganaderas

La escasez de hierba para alimentar a las cabañas incrementa los gastos el 40%, al tener que recurrir al pienso un par de meses antes de lo habitual

P. HIDALGO LOGROÑO.

La descripción que realiza la ganadera de vacuno, ovino y caprino de Laguna de Cameros María José González no deja espacio a la imaginación. «El monte está pelado y no ya de color amarillo, sino marrón; porque ves tierra en lugar de hierba», cuenta con preocupación. Y es que la pertinaz sequía de este 2017 ha dejado secos algunos barrancos por los que acostumbraba a bajar el agua incluso en verano.

Los ganaderos de la sierra riojana acusan la falta de pastos, como consecuencia de una larga concatenación de meses sin precipitaciones o con lluvias prácticamente inapreciables. «En verano no cayó ni gota. El monte se encuentra seco, seco, seco», confirma desde Villoslada de Cameros Óscar Rincón, al frente de una explotación de ganado bovino y equino.

Esto ha conducido a que en diversos municipios serranos hayan comenzado a alimentar a los animales con pienso y forraje o, si no, a que se planteen hacerlo próximamente; de media con un par de meses de adelanto en relación al calendario habitual.

«Solía empezar a echar a los animales en diciembre, pero este año comenzaré en unos días» José Antonio García | Ganadero de Canales de la Sierra

«No hay vegetación ni tampoco agua y de dónde la sacamos para dar de beber a tantas cabezas» María José González | Ganadera de Laguna de Cameros

Adelanto

«Solíamos empezar a echarles para diciembre, pero este año comenzaremos en unos días porque no hay pasto viejo de primavera», asevera desde Canales de la Sierra, el ganadero de vacuno y ovino José Antonio García.

La laguchina y el villosladense ya han empezado a alimentar de este modo a sus cabañas, lo que estiman que incrementará entre el 30% y el 40% los costes de sus explotaciones. «A muchas vacas ya les estamos dando pienso cuando lo normal sería empezar para noviembre o diciembre, pero en otros pueblos del Camero Nuevo llevan incluso un mes», constata Rincón, quien lamenta que «si antes no nos salían las cuentas, ahora menos porque el precio del vacuno no sube».

En el caso de Villoslada, un término por el que discurre un río Iregua recién nacido y múltiples arroyos, la problemática puede quedarse ahí; pero la situación se complica en otros con menos urgencias. «La falta de pasto supone mucho esfuerzo económico, pero en Laguna no tenemos río desde abril. ¿Y de dónde sacamos el agua? ¿Cómo la transportas para tanto animal?», se pregunta González. Y es que, en el Camero Viejo, asegura que «cuanto más subes, más seco está».

De momento se valen del «mínimo» caudal que arrastran aún algunos regatos; aunque no paran de mirar al cielo con el anhelo de que precipite. «Si esto se alarga en el tiempo, el tema no va a resultar sencillo», augura la ganadera de Laguna de Cameros.

Las lluvias en la sierra | Estación de Pazuengos

PRACTICAMENTE TODO EL AÑO 'MUY SECO

Pazuengos es un lugar de pastos en secano. El gráfico refleja los problemas de ganaderos: toda la primavera y el verano (excepto agosto) ha sido una época ‘muy seca’ y tan solo dos meses (noviembre y enero) están dentro del rango de precipitaciones normales.

Las lluvias en el valle| Estación de Agoncillo

VARIOS MESES SECOS, PERO OTROS HÚMEDOS

Agoncillo (Rioja Media) tuvo varios meses secos, pero también en otros ha estado por encima de las precipitaciones normales. EL gran pico de julio obedece a casi una única tormenta, pero en líneas generales el problema ha sido menor que en La Rioja Alta.

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