La extensión de la huelga de examinadores lleva «al límite» a las autoescuelas riojanas

Exterior de las pistas donde se realizan las pruebas de tráfico en Logroño. / Justo Rodriguez

Los 50 centros de aprendizaje, que ya contabilizan dos cierres desde junio, calculan pérdidas del 60% en su facturación

Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

Lejos de atisbar una mejora del horizonte a corto plazo, el presente de las autoescuelas riojanas vuelve a oscurecerse con el anuncio de los examinadores de prolongar en noviembre y diciembre la huelga parcial que mantienen desde junio. La decisión de la asociación que agrupa a este colectivo (Asextra) tras fracasar las últimas negociaciones mantenidas con la DGT al no ver satisfecha su reivindicación -un incremento salarial en torno a 250 euros al mes por complemento específico, además de un incremento de la plantilla- sume a los centros de aprendizaje de La Rioja en una situación «límite» en la que se confiesan maniatados.

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Así lo reconoce su representante regional, Enrique Uruñuela, vaticinando que el inestable equilibrio económico que mantiene desde junio un sector que en la comunidad autónoma da empleo a 200 trabajadores bien como profesores o administrativos pueda empeorar de aquí a final de año. Confirmada la extensión de la huelga en los términos que se han mantenido hasta ahora no examinando lunes, martes y miércoles, el 'tapón' que se genera entre los aspirantes que aguardan a superar la evaluación práctica para obtener el carné sigue engordando. Y las pérdidas de las autoescuelas que los forman, también. Ni siquiera la decisión desde la semana pasada de volver al ritmo habitual por parte de dos de los cuatro examinadores que operan en La Rioja -el tercero está de baja y el cuarto mantiene el paro- disipa los temores de Uruñuela y sus compañeros de gremio. «Su decisión ha sido muy reciente como para tener efecto sobre el colapso acumulado y, además, tampoco tenemos garantía de que ambos -uno de ellos itinerante- vaya a reconsiderar su postura».

Algunas claves del conflicto

1. Los examinadores reclaman a nivel nacional un incremento salarial cercano a los 250 euros al mes que, según defienden, la DGT prometió en el 2015, además de aumentar la plantilla.

2. La falta de acuerdo derivó en una huelga parcial (lunes, martes y miércoles) desde junio que se prolongará al menos hasta diciembre.

3. En La Rioja hay cuatro examinadores (uno de ellos itinerante). Uno mantiene la huelga, otro está de baja y el resto dejó el paro la semana pasada.

4. Los alumnos de La Rioja Baja realizan las pruebas en Calahorra, pero desde junio deben trasladarse a Logroño

Los efectos de esta coyuntura ya tienen una traducción en empleo y pérdidas por el lado de las autoescuelas. Uruñuela confirma que del medio centenar de las registradas en la región ya son dos las que han echado el cierre atosigadas por la caída de la actividad e ingresos. En el resto, la situación tampoco es mucho más boyante. El fantasma de aplicar algún tipo regulación de empleo de manera temporal o permanente y que ya se barajaba en septiembre aparece ahora más presente con la confirmación de la prolongación de la huelga.

2.916 pruebas teóricas, 1.518 de circulación

De acuerdo con la estadística facilitada por el Ministerio del Interior, entre junio y octubre del presente ejercicio se han realizado en La Rioja un total de 2.916 pruebas teóricas, mientras que las de circulación se han limitado en el mismo periodo a 1.518. A este desfase que incluye también quien no ha superado el examen práctico, los responsables de las autoescuelas añaden a quienes desde primeros meses del año han demorado completar el proceso o incluso han desistido de matricularse en vista de los retrasos acumulados, elevando hasta unos 3.000 los alumnos más directamente damnificados. Y todo ello, teniendo en cuenta que la Jefatura Provincial de Tráfico ha tratado de modular el impacto de los paros aportando funcionarios para realizar las evaluaciones de teoría (para las prácticas sólo están autorizados los examinadores), un gesto que agradece el presidente de la Asociación de Autoescuelas de la comunidad.

Con todas esas claves, Uruñuela cifra en torno al 60% menos de facturación las pérdidas agregadas desde el inicio de la huelga con la previsión de que siga a la baja si el problema se enquista. Unas pérdidas que los profesionales riojanos estudian, como en otras regiones, reclamar por vía judicial o administrativa. «Somos los rehenes de una situación ajena que nos hace mucho daño», sintetiza Uruñuela en la confianza de que las partes implicadas alcancen algún acuerdo y el sector salga de la parálisis actual.

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