Los expedientados de Asaja acusan a la directiva de actuar por interés personal

Los amenazados de expulsión cuestionan que la organización defienda «el reparto de 24 hectáreas de viñedo a una persona, familiar directo de un miembro de la directiva»

A. GIL LOGROÑO.

Los socios amenazados de expulsión de ARAG-Asaja, y a su vez miembros de la Asociación para la Viticultura de La Rioja Alta (AVIRA), contestaron ayer con una dura nota de prensa al expediente abierto por el sindicato: «ARAG-Asaja debe ser una organización transparente, en la que sus socios tengan una participación activa y que, por supuesto, no se dedique a defender fundamentalmente los intereses del núcleo duro de la actual directiva». «No nos parece ético ni estético que una organización agraria defienda el reparto de 24 hectáreas de derechos de plantación a una sola persona, por mucho que sea familiar directo de algún miembro de la actual directiva de ARAG-Asaja», denuncian.

Los miembros de Avira recuerdan que la explotación media de un agricultor profesional de La Rioja ronda las ocho hectáreas de viñedo y que 24 hectáreas tendrían un valor en el mercado de unos 750.000 euros: «Los derechos son propiedad de toda la sociedad (...) y no de unos pocos privilegiados». Así, manifiestan su apoyo a la Consejería de Agricultura en la revisión de expedientes de las nuevas plantaciones. Los expedientados, entre los que se encuentran figuras relevantes como el actual vicepresidente de ARAG-Asaja, Agustín del Campo, cuestionan también que entre los argumentos para su expulsión esté haber opinado sobre los rendimientos de la pasada campaña o sobre el propio reparto de viñedo: «Por supuesto que estos socios de Asaja opinan y opinarán, entre otras cosas porque la postura de la actual directiva de ARAG-Asaja lleva a la división de la denominación de origen y al debilitamiento de la misma».

Sobre los 20 días que les ha dado la dirección del sindicato para darse de baja de Avira aseguran que «no aceptamos amenazas ni chantajes -en referencia a las posibles acciones judiciales anunciadas- y, sobre la pertenencia a ambas organizaciones, dicen que «cientos de socios de ARAG-Asaja pertenecen a otras organizaciones profesionales». En este sentido, apuntan específicamente a dos de los cuatro vocales del sindicato en el Consejo Regulador: «Uno pertenece a ABRA (bodegas alavesas) y un segundo, lo cual especialmente chocante, al Grupo Rioja, la organización mayoritaria del sector bodeguero». «Es como si un sindicato nombrase delegado en el comité de empresa al hijo del propietario...», ironizan.

Respeto de estatutos

Por su parte, el secretario técnico de ARAG-Asaja, Igor Fonseca, replicó ayer que «los expedientes fueron decisión unánime de todos los miembros de la directiva que asistieron». «Respetamos que formen parte de otra organización, pero también hay que respetar los estatutos internos de ARAG-Asaja».

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