EXPANSIÓN DEL CAVA NO CATALÁN

JUAN QUINTANA - LA TRILLA

Con el objetivo de controlar la producción, la Unión Europea fija un límite máximo del 1% para nueva superficie plantada de viñedo, dejando a cada Estado la decisión de reducir el porcentaje. España ha establecido un tope del 0,54% sobre la superficie ya plantada. A priori, esa diferencia del 0,46% puede parecer insignificante y poco polémica; pero no es así. Se trata de un total de 4.217 hectáreas por las que muchos se baten el cobre.

La solicitud de nuevas plantaciones no es igual de intensa en todas las zonas ni denominaciones de origen. Por ejemplo, el aumento de la demanda de cavas valencianos, murcianos, extremeños y riojanos ha disparado las peticiones de nueva superficie de cultivo, muy por encima del 0,54%. Situaciones similares se producen en otras zonas calificadas; sin embargo, el cava tiene algunas singularidades, derivadas de su transregionalidad.

Uno de los aspectos diferenciales ha sido el boicot a productos catalanes; una reacción poco recomendable desde un punto de vista económico y social, además de inútil políticamente. No olvidemos que la mayoría de la sociedad catalana no ha entrado en el juego independentista que tanto ha animado a los amantes del boicot. Dicho esto y al margen de opiniones, la realidad es que el boicot ha existido, en particular para este producto. Por ello, ha aumentado mucho la demanda de cavas de otras regiones no catalanas. Los productores, que han visto en esta anómala situación un catalizador para mejorar el posicionamiento de sus productos en el mercado, quieren aprovechar la oportunidad para consolidarse; por cierto, una opción empresarial completamente lícita y profesional.

En estas regiones reclaman que suba el 0,54% para plantaciones orientadas a cava y que se estime la demanda real de cada zona. El Consejo Regulador guarda silencio, ya que el control por parte de las grandes bodegas catalanas les sitúa en una posición incómoda; por un lado deben defender la expansión e incremento de mercado para su producto, ya que la demanda lo justifica, pero a la vez hay temor a que el cava de otras regiones se coma parte de la producción catalana, donde están los buques insignia.

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