Europa tiene fronteras... digitales

:: fotolia
:: fotolia

La UE trabaja para regular el 'geobloqueo' en los productos por Internet

Pablo Álvarez
PABLO ÁLVAREZLogroño

Llamémoslo 'geobloqueo', aunque como suele pasar por ahora se usa bastante más el equivalente inglés, 'geoblocking'. Sea como sea, viene a significar lo mismo: que un proveedor de servicios o bienes por Internet impide el acceso a sus páginas según el lugar de origen del visitante. O, en otra variante, redirige al usuario de un país a su 'página local', páginas que tienen diferentes condiciones según los países.

Un ejemplo lo aclara. Pongamos que quiere usted ver en un proveedor de TV por Internet una serie que aún no ha sido estrenada en España pero si en el Reino Unido, otro país (aún) miembro de la UE. Técnicamente no debería haber ningún problema, pero las empresas lo impiden. Usted no podrá acceder a la página inglesa de ese proveedor, porque le redirigirá directamente a la 'sucursal' española. O, si no hay tal sucursal, le aparecerá un mensaje que le informará de que ese contenido no está disponible para su localización geográfica.

Este escenario es muy recurrente en empresas americanas, que son al final las que dominan el mercado de la producción audiovisual. Pero ¿y en Europa? Pues resulta que en la UE, que en teoría aspira a acabar con sus fronteras (también para los consumidores) el 'geobloqueo' está muy activo. Según un estudio de la propia UE, el 38% de los vendedores de bienes y el 63% de los proveedores de servicios por Internet tienen alguna forma de bloqueo geográfico en funcionamiento.

Pues bien, al igual que el mes pasado vimos la muerte del 'roaming' (el injusto recargo por usar el móvil en otro país de la UE) parece que el año que viene veremos también la caída del 'geobloqueo'. Aunque hasta qué punto llegará esa caída es algo que aún está por ver.

La Comisión europea trabaja ya con un borrador para acabar con esa práctica, o al menos regularla. Las negociaciones sobre el borrador están en sus etapas finales, y las cosas pueden cambiar. Pero por ahora, ya parece algo claro. No va a afectar a los servicios de difusión de contenidos 'con derechos': retransmisiones deportivas o películas, por ejemplo, que las empresas suelen comprar y vender por países. Así que, ay, la Champions va a seguir siendo totalmente de pago desde el año que viene, sin posibilidad de que nos 'enchufemos' (a menos legalmente) a un proveedor de otro país que lo facilite.

Si afectará, sin embargo, a otros servicios digitales. Por ejemplo, a la venta de e-books, de videojuegos o de música por Internet. O también a servicios de alojamiento web, de datos 'en la nube', de seguridad por Internet... Todos esos deberían poder ser contratados con una empresa de cualquier país en las mismas condiciones y precios que en aquel otro país. No es que la norma prohíba que haya diferencias por países, sino que esas diferencias no pueden estar basadas 'sólo' en lo geográfico, sino que debe justificarse que existen condiciones objetivas. Algo que no siempre es fácil.

También debería impedirse el 'geobloqueo' en empresas de reservas (hoteles, coches de alquiler conciertos). La idea es que, con el tiempo y si los consumidores asumen estos cambios, los precios (algo que la simplicidad de la búsqueda en internet facilita) se vayan armonizado en todo el territorio de la UE.

El cambio también afecta a los productos físicos. Aunque tiene su miga. Si, por ejemplo, un consumidor español quiere comprar un producto que se vende en Alemania, la empresa alemana estaría obligada a vendérselo en el mismo precio que lo hace con otros consumidores de ese país. Pero la norma (o el borrador) no obliga a que esa empresa envíe el producto a España. Lo que dice es que si el consumidor puede facilitar una dirección de entrega válida en Alemania, el vendedor no podrá legalmente cobrar de más porque el cliente sea español.

¿Rebuscado? No del todo: las empresas de paquetería y entrega cada vez son más 'creativas' con sus servicios en este mercado tan globalizado, y la propia Comisión intenta con su regulación que ese tipo de entrega a través de las fronteras encuentren cada vez menos dificultades.

Al final, la intención es la misma. que las empresas de toda la UE se vean presionadas para armonizar sus precios en todo el territorio. La Unión, al final, también para los consumidores.

Fotos

Vídeos